Traducido del más allá por  Max Lesnik

     La política en Estados  Unidos  ha descendido a los   niveles más bajos. Lo hemos visto  en la Convención Nacional del Partido Republicano en la que se acaba  de nominar para  el cargo de presidente de la nación al pintoresco magnate inmobiliario  Donald Trump,  un  hombre sin  la menor experiencia en el oficio de gobernar, que de llegar  a la Casa Blanca rompería  más vasos, fuentes y  platos  que un elefante  en una cristalería.Daily-News-portada-Donald-Trump_EDIIMA20160202_0224_18

Pero nadie puede negar que el hombre tiene grandes  facultades histriónicas- Adolfo Hitler también  las  tenía- que le han servido para conquistar  el apoyo fanático de un sector importante  del pueblo  norteamericano, en su mayoría personas de la  raza blanca que resienten  el espacio ganado  en la sociedad  norteamericana por  otros grupos  étnicos, ya  sean negros  o hispanos que hoy conforman- con derechos y  deberes- el  nuevo y moderno  Estados Unidos  de América.

Bastaba con ver una panorámica  del amplio escenario de la Convención Republicana para entender  que  lo que  allí estaba presente no era una real representación  del pueblo norteamericano con todos  sus colores y matrices, sino más bien una  nata blanca y rubia  con alguno que otro  puntico negro  o latino,  apenas  imperceptible,  que más bien parecía una foto tomada de una  Convención partidista  de  los  años  treinta en los  tiempos  del  imperio del Ku Klux Klan.

Hay que insistir  en  el tema por  lo que tiene  de preocupante para los que todavía  creen que  la llamada  democracia norteamericana debe ser  el  ejemplo o  paradigma  a seguir  por  el resto del  mundo en el siglo XXI.

No es que los  Demócratas  con  Hillary Clinton  en la  Casa Blanca sean la maravilla que salvarán al  mundo, pero por  lo menos con una  política de “más  de lo  mismo”  no llevarían a Estados  Unidos a un laberinto desconocido  como el que se avizora  de llegar el  polémico ignorante racista Donald  Trump a la  presidencia  de Estados Unidos.

Lo que vimos  anoche  por  televisión  con el  cierre  de la Convención Nacional  del Partido Republicano es para sentirnos  seriamente  preocupados por  el futuro incierto  de los Estados Unidos.¿ Reír  o  llorar? Un payaso del  circo Ringling no lo hubiera hecho  mejor.

Y hasta el próximo lunes  amigos de El Duende que con mi gallo me voy a mi tumba fría. Bambarambay.