El nunca acabar de la Calle Flagler de Miami.

 

Recientemente se ha vuelto a levantar una nueva expectativa para los cabilderos y los empresarios que podrían intervenir en estas cosas de un futuro que puede ser cercano. Cada vez que salen nuevos proyectos, sobre todo en obras de gran volumen de construcción – y dinero – los ojos se desorbitan en muchos casos, esperando participar en el gran pastel.

Las obras de gran envergadura que se han realizado y se ejecutan en nuestro Gran Miami, tiene a todos con  la boca abierta. En muchos casos los comerciantes locales se afectan con estas obras de largo término – la calle Flagler en el Downtown hasta la avenida 27. – es uno de los más graves ejemplos de un proyecto defectuoso y con muchos “baches” materiales y económicos. Ya llevan a la quiebra a muchos pequeños comertciantes del área por las dificultades de acceso a sus negocios. La calle Flagler llora porque su reparación es interminable y no creo que sea una obra para un quinquenio.

Cuando se efectuó el proyecto del entronque de 836 y Palmeto 826, hubo años de espera y como resultado se facilitaron finalmente nuevas formas y  vías de acceso. Así sucesivamente todo proyecto suele producir estancamientos durante sus trabajos y por lo tanto surgen siempre las dudas de que si está bien o no, cuando se ven trabajadores moviendo materiales, entre muchos, durante tiempos infinitos, que pudieran resolverse mucho más rápido. El asunto es dilatar las cosas para sacar más el jugo. Equipos de construcción parados por semanas en los lugares, sin darle los usos adecuados. La renta de estos corre apresuradamente.

El Túnel hacia los muelles, fue otro ejemplo de votadera de recursos y dinero, desde sus principios, aunque ya cumples su objetivo, pero con creces, es muy caro usarlo.  Hablando de túneles, nos trae a colación el caso de futuro proyecto tan ansiado por algunos cabilderos y la industria del dinero del gobierno, el tan “necesario” (¿?) túnel que pase por debajo del agua y facilite el tránsito de las áreas de la zona del Wall Street de Miami, Brickell Avenue,  en el Downtown .

Ya hay comisionados, representantes, senadores, etc., pero sobre todo cabilderos (intermediarios)  de todos los niveles  muy interesados en este proyecto. Se empuja bajo la base de salvarle tiempo a los que usan estas vías, que por cierto no son precisamente camiones con cargas ni minibuses llenos de trabajadores, sino solo  autos en su inmensa mayoría. Se calcula que el puente de acceso se levanta unas 26,000 al año, ocasionando molestias en esos momentos de estancamientos de transito. Eso pasa donde quiera que haya un puente movedizo.

Se argumenta también que el costo no sería superior a una cuarta parte de lo que costó en que condice a los muelles. Además se calcula que en menos de unos pocos años se podría realizar. Se enfatiza que el Tri Rail, que mueve a gente dentro del centro de la ciudad, es un ejemplo de un buen acierto y se compara con las facilidades que podrían recibirse con el futuro túnel de Brickell Ave.

Allá va esto amigos. La oferta está casi abierta para, como dice el reciente regueton cubano, “Se formó la gozadera…”, de nuevo, hasta que se seque el Malecón…

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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Viva cuba libre!