Los anuncios y propaganda

    Recuerdo cuando en una ocasión de intentos de filmar en La Habana sobre la arquitectura colonial, y posteriormente llevar esas imágenes a importantes empresas divulgadoras yanquis como Discovery Channel y otros, con fines de atracción turística,   traté de lograr, y así se pudo en parte del esfuerzo, que determinadas empresas estatales cedieran ayudas con la seguridad de que, en los créditos al final del film los nombres aparecerían como agradecimiento a sus colaboraciones. Hoteles, renta de autos, lugares turísticos, restaurantes, etc., eran los solicitados. En algunos casos nos decían que  no tendrían necesidad de anunciarse pues todo era del estado y, como en el caso de las distintas  empresas de rentas de autos, “eran las únicas y para los futuros clientes no parecía útil anunciarse…”. Le contestamos con una pregunta: ¿ Cree usted que la Coca Cola necesita anunciarse…?. El funcionario nos dijo que no  lo creía necesario. Volvimos al ataque, le informamos que esa año pasado, esta compañía de sodas, había invertido $ 1,500 millones en anuncios, ya que al igual que las compañías de rentas de autos en Cuba, hay más de una y requieren de la competencia para triunfar.

En nuestra Cuba, estos manejos de tratar de complacer mejor  la preferencia de la gente, casi no funciona, con referencia a las empresas estatales. No hay capitulo en los presupuestos para gastos en propaganda. El consumo está asegurado, dicen los sesudos economistas, por la infinita necesidad de obtener lo que se les ofrezca, no importando el nombre o la procedencia industrial.

Solo en el modesto pero creciente sector privado es que está ocurriendo algo de demanda, y se observa un aumento en la variedad de ofertas. Recientemente vi un anuncio virtual muy atractivo que mostraba uno de esos “Estudios (fulano de tal)” para el consumidor habitual de “El Paquete” para todo lo que se puede disfrutar en el aparato de la televisión: Series policiacos y otros, ofertas de capítulos específicos, temporadas completas o parciales de ciclos de estos, novelas, reportajes, etc. Ahí tiene los teléfonos y el correo a buscar y solicitar lo que se desea. “Todo en series de la televisión” reza en el título de la propaganda.

El estado tolera este asunto de El Paquete porque no cuenta con respuestas para competir y al igual que los restaurantes y paladares que ya suman millares regados por todos los lugares, el gobierno no puede con esas fuerzas pujantes del modesto  sector privado que cada vez va en mayor aumento.

Las cooperativas no agropecuarias serían  la respuesta, por el momento, para sostener las economías controladas para beneficio del pueblo. A esto no se le ha dado propaganda ni estímulos. Y como estamos tratando sobre la divulgación, quizás  no sería mal visto ver  anuncios del Estado que promuevan estas nuevas formas de vida económica, que en absoluto daña al socialismo de siglo XXI, al que estamos todos, los cubanos, mezclados en trabajar.

Solo en escasas publicaciones turísticas como OnCuba, es que se observan algunos anuncios para consumo exclusivamente turísticos. Sobre todo a la gente que vuela del y al extranjero, con una abrumadora mayoría de anuncvios del sector privado.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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Viva cuba libre!