Ocurrió en Viñales

 

Los protagonistas fueron tres niños, una cifra considerable de dinero y el pensar de una familia de Viñales, un pueblito de entorno muy agraciado por la naturaleza que, según los medios masivos de comunicación de Miami, se encuentra en una isla donde sus habitantes sufren tanta represión y necesidades que la miseria y la desdicha los han hecho perder los valores cívicos y humanos.

     valle-de-vinales Viñales es hoy uno de los principales destinos de turismo extranjero del país. Pequeño es el poblado, a 189 kilómetros de La Habana y famoso por su valle y sus mogotes, hermosas elevaciones en forma cónica, como torres, que forman parte del Patrimonio Natural de la Humanidad, y famoso también por su gente sencilla y campechana: los viñaleros. Casi a su entrada posee dos hermosos hoteles: Los Jazmines, donde en el capitalismo estuvo el muy modesto mirador del valle (una simple acerita con una baranda de hierro para evitar caer al vacío) y donde la Revolución construyó su primer hotel turístico: Los Jamínez. Luego, cerca, sobre una pequeña elevación,  construyó otro, La Ermita, ambos, entonces, destinados para el disfrute del turismo nacional.

     A seis kilómetros del poblado, rumbo norte, existen las muy conocidas y medicinales aguas termales de San Vicente, donde han sido remozados el antiguo hotel que lleva ese nombre y las cabañitas del otro lado de la carretera, éstas construidas por la Revolución. Allí el río San Vicente se adentra en la Cueva de los Indios. No es río de mucha agua, pero en bote se navega dentro de la montaña donde se lucen pinturas rupestres. Muy cerca, a pie se va, la Revolución creó un elegante club nocturno cuyas paredes son las rocas de una gruta y, algo más alejado, también creó el Mural de la Prehistoria, asombroso espectáculo cultural, una de las pinturas a cielo abierto más grande del planeta, dibujado a pincel en las rocas del período Jurásico de la falda de un mogote. Por esas lomas, más al este, Fidel Castro creó la primera patrulla miliciana, los conocidos Malagones, con el fin de capturar al ex cabo Lara, esbirro de la dictadura de Fulgencio Batista que prófugo de la justicia se había alzado en esos montes.

    La villa de Viñales era muy pueblerina, como el Macondo de García Márquez, y todavía entre las construcciones de techos de placa predominan los de teja criolla. Todos sus vecinos se conocen y antes en las tardes era común que deambularan aburridos por el parque, frente a la parroquia y ante la escuela. Ya es diferente. Se escucha hablar inglés, francés, chino, alemán, ruso, e italiano, entre otras lenguas. Los hoteles de los alrededores no dan abasto y en las casas se puede alquilar una habitación para dos personas por solo 20 CUC (dólares) y donde el trato al turista es de familia. De noche el pueblo brilla de anuncios lumínicos que anuncian rentas de habitaciones, paladares y cafeterías. Hay música y alegría por las calles, a diferencia del macondiano silencio de antes.

    La que vamos a contar ocurrió en este ambiente, y fue dado a conocer por Rosmery Iznaga y Alina Cabrera, de la emisora Radio Guamá. Para el que no lo conozca, Guamá es el río que compone el nombre de la capital de la provincia: Pinar del Río, a veinte kilómetros de Viñales, donde eran muchos los pinares. Cubadebate la reprodujo y de allí tomamos sus datos.

        Todo comenzó, narran las periodistas, por un rumor popular. Pensaron que en él podía haber un hecho peculiar, humano y noticioso. Y a Viñales fueron en busca de la novedad. En la escuela primaria “Eduardo García Delgado” localizaron a los estudiantes de sexto grado Maikol, Lesnier y Adrián, héroes de esta historia, quienes habían hallado una billetera con 3 mil 300 euros.

    Maikol Eduardo Rodríguez Correa y Lesnier Alejandro Ramos Machín, recordaron lo ocurrido.

    “Cuando terminamos la escuela ese día, nos cambiamos de ropa y fuimos para el terreno a entrenar fútbol. De regreso para la casa estaba la billetera tirada encima de un murito, en el contén de la acera, la reacción de nosotros fui ir para la casa de Maikol a ver qué íbamos a hacer con ella, la cogimos y revisamos a ver lo que tenía dentro.

    “Había dinero, documentos y el pasaporte”, narraron con la ingenuidad de sus once años.

    Sandra Correa Sánchez, la madre de Maikol, contó: “Veo que los niños entran agitados, y Maikol me dice: mamá nos hemos encontrado la cartera de un turista.

    “Simplemente les dije, un momento, siéntense los tres aquí, y cuando vi los documentos y el monto de dinero que tenía, había que determinar una situación en la cual los niños entendieran que el dinero no podía cegarlos. Desde el seno de la familia siempre se les ha dicho que hay que hacer buenas acciones”.

    Y ella no dudó ni un instante para salir junto a los niños rumbo a la oficina de inmigración de Viñales para devolver la cartera encontrada.

    La madre agregó a las periodistas:

    “Valores, eso les expliqué. Primero, es una persona que está fuera de su país, segundo, es un indocumentado en Cuba. Así educo a mis hijos y a los amigos que andan con ellos, yo siempre les digo: lo que no es de uno hay que devolverlo.

    “El fundamento del valor humano se siembra desde pequeño, no importa donde vivas, si eres pobre o rico, es el niño quien va a tener ese valor, esa imagen de familia, escuela, de sociedad, para hacer el bien a los demás.

    “El turista no hablaba español y dijo, en inglés, que quería exponer su corazón en la mano y mostrar toda la gratitud que sentía, y que era imposible que esos niños fueran capaces de encontrar esa cantidad de dinero, determinar llevarla a la casa de sus padres y no cogerlo. Dijo que se sentía muy agradecido de este país, de la educación de la familia y que gracias por todo.”

    Mal epílogo para este Miami revuelto y cargado de tanto odio que ni las bellezas de la zona de Viñales estarían dispuesto a reconocer y, si lo hacen, insistirían que eran de antes, aunque las del Cañón del Colorado no serían la de los indios Mojave, antes de que existiera la nación estadounidense.

    Pero así es Cuba, inventen lo que inventen, aunque este cronista no quiere decir que no existan excepciones, que no exista uno que otro ambicioso o delincuentón, incluso colado a niveles bajos del gobierno. Pero así, en general, como informaron las periodistas de Radio Guamá, es la gente cubana. No solo los viñaleros. No como los políticos ultra derechistas y como los medios quieren hacer creer en Miami, ciudad donde mucho robo, violaciones, droga, abuso, corrupción y crimen existen, al parecer sin solución a la vista.

    Les habló, para Radio Miami, ahora solo por Internet, Nicolás Pérez Delgado.

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Viva cuba libre!