Ruleta Rusa con misiles

 

Con la dudosa excepción de las que poseen las superpotencias que como Estados Unidos, Rusia y China poseen capacidad de “segundo golpe”, las armas nucleares no sirven para la ofensiva porque generarían respuestas devastadoras y son inútiles para la defensa al no impedir ningún ataque. Por otra parte, poseerlas de nueva cuenta, no es un derecho sino una violación del consenso alcanzado por casi 200 países que adoptaron el Tratado de No Proliferación.

Las pruebas de misiles balísticos, con fines militares realizadas por Corea del Norte entrañan enormes riesgos para sus vecinos, pero sobre todo para ella misma. Ello se debe a que, para estos fines, la RPDC es un país enclaustrado, sin posibilidades de realizar tales ensayos en su territorio o sobre mares abiertos.

Norcorea limita al norte, por tierra con China y Rusia. Con la primera comparte más de 1.400 kilómetros y unos veinte con la segunda. Al sur, la frontera formada por el paralelo 38 alcanza los 240 kilómetros. Obviamente, al norte y al sur, la República Popular Democrática de Corea no puede realizar pruebas misilísticas porque al hacerlo sus cohetes invadirían o sobrevolarían territorios de China, Rusia o Corea del Sur. La única alternativa es el mar.

Corea del Norte limita al este con el Mar de Japón y al oeste con el Mar de China Oriental. Respecto a Japón la mayor distancia de la RPDC apenas supera los mil kilómetros y la menor no llega a 500. En ese espacio, a unos 700 kilómetros están las costas rusas de Vladivostok.

Por el lado que da al Mar de China, las extensas costas del Gigante Asiático se extienden por miles de kilómetros en la cual se asientan decenas de importantes ciudades con cientos de millones de habitantes, entre ellas urbes como Shanghai, Taiwán y Hong Kong. En esta dirección la menor distancia entre los dos países es de apenas 300 kilómetros.

Respecto a la más reciente prueba, el Ministerio de Defensa Ruso, con extraña transparencia comentó que sus sistemas militares detectaron y siguieron la trayectoria del misil norcoreano desde su lanzamiento hasta el impacto. El comunicado explica que el proyectil nunca representó peligro para Rusia cuyas defensas antiaéreas siempre estuvieron listas para derribarlo.  

A la detallada y diligente comunicación, que para buenos entendedores es una advertencia, se suma el severo juicio emitido horas después por el presidente ruso Vladimir Putin: “El lanzamiento del misil norcoreano es contraproducente y peligroso…” Por su parte, Estados Unidos y Japón pidieron la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU.  

Debido a la altura alcanzada por el cohete, superior a los dos mil kilómetros, se puede calcular un alcance de cerca de cinco mil kilómetros con lo cual puede llegar a Alaska, pero también a cualquier ciudad japonesa, china, norcoreana, rusa, vietnamita o de cualquier país de esos mares. Los cohetes no son infalibles, pueden errar sin que haya espacio para la disculpa.

Nadie conoce cuántos misiles y bombas tiene Corea ni exactamente para qué los quiere. Lo que todo el mundo sabe es que cada coreano tiene solo una vida y le asiste el derecho a disfrutarla en paz y, al menos con libertades básicas. Allá nos vemos.

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 *Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente   R

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