Nosotros entonces, hubiéramos sido como ellos

 

    Hoy no es  un día más del año, hoy se homenajea el cumpleños 149  en esta fecha el hecho del levantamiento del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, en su finca La Demajagua, en Manzanillo, del oriente cubano. La fecha fue exactamente en la noche del 9 al 10 de octubre de ese año 1868. En ese entonces se liberan los  esclavos bajo sus órdenes y se comienza a guerrear por la independencia total e incondicional de la isla de Cuba. Se le conocerá en la historia cubana como el Grito de Yara.

Esa etapa cubana es conocida por La Guerra de los diez años, ya que duró hasta que el ignominioso Pacto del Zanjón, la cortara de un tajo en 1878. Los nombres de Félix Varela y José Antonio Saco, Antonio Maceo y otros, son imborrables en aquella etapa de la lucha cubana, cuando se lanza al Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba.

Igualmente la toma de la importante ciudad de  Bayamo por las fuerzas insurgentes y su quema total  en aquella ocasión para no dejarle al colonialista algo útil que pudieran aprovechar.

Nunca se podrán olvidar las aun vigentes palabras de líder máximo de la Revolución Cubana, Fidel Castro,   cuando en 1968, a los cien años de lucha de esa fecha, cuando aseveró:  “Ellos hoy hubieran sido como nosotros y nosotros entonces, hubiéramos sido como ellos”.

De lo sublime a lo estúpido.

   Así se pudiera calificar lo logrado por Estados Unidos contra Cuba en los últimos días, cuando en una artera patraña, impone reducciones  de personal diplomático en su sede diplomática en la Habana y obligando sin justificación  alguna, después la misma reducción en la Embajada Cubana en Washington D.C.

La principal causa  que alega el gobierno yanqui es que reduce su personal por temor a unos sublimizados por ellos mismos como “el rayo del sonido”  supuestamente recibido por una veintena de empleados y diplomáticos de esa sede en Cuba, rápidamente convertidos como por arte de magia,  en víctimas de una serie de problemas acústicos.

No hay un solo  otorrinolaringólogo o especialista en oídos, que respalde científicamente  esta teoría de la maldad, recién estrenada por al gobierno de Trump, ni en territorio yanqui ni por seleccionados especialistas que les puedan atender en Cuba.

Nada amigos, que el mensaje subliminal del caso se convierte rápidamente no solo en ridículo como diría el refranero cubano, sino  en una flagrante estupidez de marca mayor.

Todo esto no justificaría jamás la obligada reducción del personal diplomático cubano en la capital estadounidense, ya que nada tienen que ver estos con lo ocurrido en La Habana, o ¿me equivoco?. Solo se perjudicarán con esta medida los cubanos residentes en esta nación, y los posibles visitantes de otras nacionalidades en sus relaciones y viajes a Cuba, toda vez que no habrá capacidad de respuesta rápida a cualquier tramitación legal con esa sede cubana, en estos asuntos, como pasaportes y sus extensiones, visados en general, tramitación de importantes documentos, etc.

También hoy es el cumpleaños de mi  primogénito Rafael, en La Habana, a quien le deseo todo género de cosas buenas este día y siempre.

Les habló “Desde Miami” para radio-miami.org, Roberto Solís Ávila.

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Viva cuba libre!