Prioridades y Retrancas

 

Probablemente sea de Perogrullo y tal vez haya quienes estén en desacuerdo. En mi opinión las prioridades de Cuba son dos: en política interna, avanzar con las reformas, ampliarlas, profundizarlas y acelerarlas, permitir que se desplacen de la economía a planos institucionales, y aborden el perfeccionamiento del sistema en su conjunto. Para ello no se requieren recursos ni inversiones, tampoco de excesiva audacia. Basta con leer la realidad, proyectar el futuro, y actuar en consecuencia.

Las premisas que permitieron al país alcanzar los niveles de desarrollo económico, social, y cultural de que disfrutó en épocas pasadas, no están presentes, y el modelo construido a partir de ellas colapsó en la Unión Soviética y en otra decena de países, y de ninguna manera podrá ser reflotado. Tratar de triunfar donde y como otros fracasaron parece una apuesta perdedora. El objetivo no puede ser actualizar aquel modelo, sino de trascenderlo. No se trata de renunciar al socialismo, sino reinventarlo en su totalidad.

En materia de política exterior la prioridad cubana es luchar por levantar el bloqueo estadounidense, lo cual, si bien no depende de la Isla, de muchas maneras se asocia a la cuestión interna. No veo ningún inconveniente en reconocer que los cambios en la política de Estados Unidos, la Unión Europea, y algunos gobiernos de América Latina y otras regiones respecto a Cuba, fueron favorecidos por el ambiente y las expectativas aperturistas creadas por las reformas en curso.

A pesar de no haber podido aprovechar mejor las oportunidades creadas por la administración de Barack Obama, que desde que era candidato enfocó la política hacia Cuba con matices que lo diferenciaban de todos los demás inquilinos de la Casa Blanca, y de constatar el hecho de que con Donald Trump será más difícil avanzar en la esfera bilateral, ello no significa asumir la coyuntura como un fracaso.

Aunque el tamaño y la escasa solvencia del mercado nacional, las dimensiones y el desempeño de la economía cubana, los problemas asociados a las infraestructuras, el atraso relativo de la industria y la agricultura, los déficits de equipamiento y conectividad, no ejercen atractivos superlativos como para tentar a los inversionistas y empresas transnacionales norteamericanas, ello no significa que no puedan crearse ofertas que despierten sus intereses.

A la creación de esos entornos contribuirán las reformas, cuyo éxito será conclusivo y visible cuando realmente se conviertan en un hecho general, y a escala de la Isla en un fenómeno global, lo cual facilitará la inserción de la economía cubana en los circuitos económicos globales, atraerá capital extranjero, y pondrá en marcha las potencialidades de la economía nacional.

Un desempeño así, que atraiga a inversionistas y hombres de negocios de Europa, América Latina, Japón, Australia, Corea del Sur, Israel, Rusia, la India, y otros países con excedentes de capital y necesidades que una economía cubana floreciente podría satisfacer, pudiera presionar a Estados Unidos tanto como puede hacer Cuba con su gestión política, las denuncias, y la promoción de la solidaridad. Maniobras creativas en amplia escala y políticas económicas, comerciales, laborales cada vez más flexibles y creativas en el plano interno, pueden producir beneficios que quizás la confrontación directa no logre.

Puede haber quien crea que con las “armas melladas del socialismo real” y con apelaciones a la conciencia y a las glorias pasadas se pueden resolver los problemas actuales y futuros de la economía y la sociedad cubana, están en su derecho de equivocarse por cuenta propia.

No existe manera de explicar por qué no hay en La Habana empresas privadas medianas y pequeñas de Rusia, China, India, México, Venezuela y decenas de otros países que, con las PYMES nacionales, participen del mercado interno, contribuyendo con sus capitales e incorporando a la lucha por la prosperidad sus tecnologías y prácticas gerenciales.

Si por prejuicios o malas políticas no ocurre así, no hay a quien culpar, excepto a los propios cubanos. Allá nos vemos.     

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Este artículo fue elaborado para el diario Por Esto. Al reproducirlo citar la fuente.  

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Viva cuba libre!