La “guerra” entre los guanajos y los lechones

 

 

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Traducido desde el mas alla por Max Lesnik

 Mañana  jueves  se celebra en Estados  Unidos la fiesta de “Acción de Gracias” con la tradicional cena de pavo relleno y  puré de boniato amarillo con postre  de pastel  de calabaza  en todas las  mesas de los  hogares  norteamericanos en  recordación de  la primera  cosecha  en paz en el año  1623 de los inmigrantes  “”Peregrinos”  que  arribaron de Inglaterra  al nuevo  continente para dar así al  inicio de la  fundación  de  la nación norteña  después  de  despojar  de  sus feraces  tierras a los aborígenes-     los llamados “Indios pieles  Rojas”-  para ser  lo  que es hoy  los  Estados  Unidos  de América.

Hay por  supuesto historiadores  que disputan  la  primacía  de la  fecha  de la  celebración  de  la  “Cena  de Acción  de Gracias” puesto que ya  muchos  años  antes, en significativa  fecha  del  8 de septiembre  de 1565  los    conquistadores españoles  que seguían a  su “Adelantado”  Don Pedro Menéndez  de Avilés habían celebrado una opulenta cena,  esta  de lechón asado  a la brasa con  frijoles negros, arroz  blanco y yuca  criolla con  postre  de guayaba  y  queso  blanco  teniendo  por  escenario la  recién fundada  villa  de  San Agustín en lo que es hoy  el  Estado norteamericano  de La Florida.

De manera  que desde tan  lejana  época se está librando  una batalla  sorda entre  guanajos  y  lechones, o lo  que  es lo  mismo una  lucha entre emigrantes anglosajones y los  que  son  de origen  español por  ganarse  la  primacía  en  el derecho  de conquista  del territorio  que fuera  de los  nativos  norteamericanos.

En esa estamos. Y yo como  Duende  de sangre  cubana  que  soy  comeré mañana  lechón y no pavo.

En esta  historia  del  “Thanksgiving Day” a los  indios americanos les  ha tocado  el  papel  de “guanajos”,  aunque para mí no  lo son tanto  porque con el andar  de los  años los  blancos conquistadores  y  despojadores  les  han  dado  el control de los  casinos de juego  que  le decomisaron   a la Mafia  italiana.

“Gracias, mil  gracias”    por  los  Casinos  de juego ,dirán  los indios herederos  de aquellos ancestros  suyos  despojados por los muy cristianos Peregrinos  de Nueva  Inglaterra.  Pero lo  mío es otra  historia. Por  eso repito  que mañana  como  lechón  y  no pavo. Es algo  que llevo  en la  sangre,  Digo  yo.

Y hasta la próxima entrega  de El  Duende que con  mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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