Agente del KGB declara sobre Lee Harvey Oswald.

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Oswald entre agentes de seguridad norteamericanos

Cedo el espacio de esta crónica a la agencia de noticias españolas EFE que el 28 del pasado mes octubre difundió un cable sobre las declaraciones de una agente soviético del KGB que mucho tienen que ver con el asesinato del presidente John F. Kennedy.
El exsubdirector del KGB Nikolái Leónov aseguró que se reunió con Lee Harvey Oswald en México un mes antes del magnicidio y consideró “imposible” que “ese demente” fuera el autor de lo ocurrido el 22 de noviembre de 1963.
El ahora historiador, con 89 años de edad, recuerda que entonces concedió numerosas entrevistas a medios estadounidenses sobre dicho encuentro, pero “nunca publicaron ni una sola línea”.

“Les dije que me trajeran una biblia y que se lo juraría sobre ese libro sagrado. Que todo es mentira. Que Oswald no mató a Kennedy. No me quisieron escuchar”, lamentó.

“Me reuní con Oswald en México más o menos un mes antes del asesinato de Kennedy. Vino a la embajada a buscar la forma de salir urgentemente con destino a la URSS. Me dijo que lo estaban persiguiendo y que quería regresar para salvar su vida”, explicó.
El veterano agente subrayó, en perfecto español, que Oswald “no pudo ser el ejecutor material del asesinato”. “Es imposible. Era un hombre desgastado, extremadamente flaco y pobremente vestido. Estaba muy nervioso. Le temblaba todo, de las manos a los pies. Ni siquiera le pude estrechar la mano. Su estado era horrible,” declaró en una conversación telefónica.

Leónov, que trabajaba entonces como agente del KGB en México y tenía una estrecha relación con los Castro, destacó que Oswald insistía constantemente en que “estaba siendo presionado por fuerzas oscuras que no podía explicar”.

“Estaba tan nervioso que fue incapaz de escribir la solicitud”, añadió Leónov, al rememorar una visita a la embajada soviética de la que estaba al tanto la CIA estadounidense, según se desprende de los documentos desclasificados por orden del presidente de EE.UU., Donald Trump.

El entonces agente soviético explicó a Oswald que, al tratarse de un ciudadano de Estados Unidos que acababa de regresar de la URSS, recibir un visado y obtener de nuevo la ciudadanía soviética eran trámites que requerían “mucho tiempo”.
“No dependía de la embajada. Era una decisión que correspondía al Presidium del Soviet Supremo. Hablamos no más de una hora. Como le dijimos que no, se marchó todo enojado. Fue a la embajada cubana y recibió la misma respuesta,” señaló.
De ahí la “sorpresa” de Leónov cuando, después de unas semanas, apareció en la televisión estadounidense y “fue presentado como el asesino de Kennedy”.

“Era un desgraciado enfermo. Sólo despertaba compasión. El KGB nunca se lo tomó en serio. ¿Quién se lo iba a tomar en serio? Si usted lo tuviera delante hoy en día tampoco se lo tomaría en serio”, subrayó.

Cuando vio por la televisión cómo le mataron en Dallas (Texas, EE.UU.), Leónov se convenció “al ciento por ciento” de que era “un chivo expiatorio.” En su opinión, Oswald fue elegido como peón en el complot ultraconservador para matar a Kennedy por haber vivido en la URSS entre 1959 y 1962.

“Una vez asesinado Kennedy, había que matar a Oswald, ya que en sus primeras declaraciones aseguró que nunca había disparado contra el presidente”, recordó.

A juicio de Leónov, “ese pobre muchacho no tenía nada contra Kennedy”.
Puntualizó que, cuando llegó a la embajada, llevaba un arma encima, ya que tenía “manía persecutoria”.
“Me enseñó el revólver. Pensaba que le estaban esperando en la cada esquina para matarlo. Hacía reflexiones ilógicas y sin fundamento. Sufría de una demencia evidente,” narró.
Leónov no cree que esa persona que él conoció en la embajada de la URSS en México “fuera capaz de realizar en apenas unos segundos tres disparos y matar al presidente, que iba en una limusina en movimiento”.
“¡Hágame un favor! Entonces puedo tragarme cualquier cosa. Yo practiqué tiro deportivo y sé lo que es disparar con un arma a un objetivo a 100-200 metros. Se necesita entrenamiento y salud, y ese muchacho no cumplía ninguno de esos requisitos”, apuntó.
Estimó que a Kennedy “nunca le perdonaron su actuación en la crisis de los misiles en Cuba” y que el asesinato fue “una venganza de los ‘halcones’ de Estados Unidos”.
“Lo mismo le pasó a (Abraham) Lincoln. También mataron al asesino para que no hablara. Medio siglo después siguen manteniendo el secreto. Que la seguridad y los intereses nacionales están en peligro. Eso es mentira. Que lo publiquen todo de una vez por todas”, agregó.
Leónov aseguró que en su momento “el único objetivo de la comisión Warren (encargada de la investigación del magnicidio) era ocultarlo todo y concluir que ese pobre muchacho, Oswald, era el único asesino y que no había ningún complot para matar a Kennedy”.
Hasta aquí lo informado por la agencia EFE. Resulta llamativo que los medios noticiosos estadounidenses guardaron silencio cuando hace más de medio siglo que el agente soviético les hablara sobre el hombre oficialmente acusado de asesinar a Kennedy. Nada publicaron. Leonov expresó que después de matar al presidente tenían que matar a Oswald, aunque paso por alto que también tenían que matar a Jack Ruby, el asesino de Oswald, ambos, increíblemente baleados de muerte encontrándose rodeados de los agentes norteamericanos que los custodiaban.
Si tanto escándalo arma la prensa cuando un actor, político o cantante le toca una nalga a una muchacha, cómo es posible que se haga silencio sobre declaraciones de un agente soviético que cuenta algo nunca dicho sobre la personalidad del hombre acusado de asesinar al presidente John F. Kennedy, a Oswald, a quien conoció.
“Aquí hay gato encerrado,” dice un refrán y todo hace pensar que al gato lo siguen manteniendo todavía bien encerrado, digo yo.
Les habló, desde Miami, Nicolás Pérez Delgado.

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