La gran diferencia, mi amor por Cuba, siempre

 

¡ Hola…es fulano ? Pues te llamo por que acaba de fallecer Jorge Mas Canosa, y creí necesario llamarte… Así se efectuó una llamada desde Miami a La Habana, unos minutos después de haberse informado la noticia del fallecimiento del líder de la FNCA – y también líder de lidercillos anti cubanos de Miami – aquel 23 de noviembre de 1997. Precisamente trágico año en que se efectuaron varios sabotajes y explosiones de bombas en lugares públicos y hoteles en la capital cubana, con saldos de heridos, muerte y destrucción,  pagadas a sus ejecutores con plata de esa misma Fundación, con el fin de ahuyentar el turismo internacional. Los confesos autores materiales fueron inmediatamente apresados.

Por una coincidencia de la vida, este sujeto había nacido muy cercano a mi fecha de nacimiento, por lo que tendríamos la misma edad. Lo que marca la diferencia de que mi vida ha estado dedicada a mi amor por   Cuba, por siempre y el este despreciable sujeto, todo lo contrario.

El multimillonario llegó a figurar entre los más ricos, con una fortunita de mil millones de dólares a fines de los noventa. Muy hábil en los negocios y las marañas donde se graduó en su primera estafa hacia un colega donde el tumbe con unos 50 mil lo levanta al estrellato y de ahí en lo adelante solo sube y sube como el humo. Logra fundar y hacer que perdure la compañía Mastec, que ha persistido en monopolizar obras de comunicaciones en este estado. Su arrogancia databa desde su niñez donde y cuando en sus años de secundaria superior, por  Santiago de Cuba, se mofaba del resto de sus compañeros, cuando enarbolaba un espada española para mostrase imperial.

Su enfermizo deseo contra los cubanos de la isla, y su guerra contra organizaciones de emigrados pro Cuba,   lo eleva a ser escuchado en el Congreso estadounidense a la vez que otros cubanos residentes en Estados Unidos, también brindan su apoyo  a la isla y su pueblo en esas mismas esferas políticas. Mas logra, participar como cimera figura en la confección de leyes contra esa isla, como la Ley Torricelli y la Helms Burton. Así y no de otra se comportó este individuo durante sus últimos años de existencia, hasta que el Mal de Paget se lo lleva con solo 58 años de edad. Pasa a la historia como un tristemente célebre   personaje vendido a los intereses de una potencia extranjera y enemigo del pueblo de Cuba.

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Viva cuba libre!