Todavía a estas alturas…

   Hace ya 27 años que un asesinato, de un niño fue noticia durante mucho tiempo, conmoviuendo a la sociedad no solo de Miami sino del país y otras partes de mundo,  y su autora fue condenada en dos ocasiones. Ana María Cardona (de 56 años de edad actualmente)   fue una nueva  espectacular entonces  al probársele que asesinó brutalmente  a golpes a su hijo de tres añitos de vida, el cual estaba desnutrido pesando solo 18 libras, cuando se encontró su cadáver entre unos arbustos. Esto sucedió en 1990. Recuerdo que en aquella ocasión al niño se le conoció con el nombre de “Lollipops” (chambelonas) por un impreso alegórico  en su camiseta, ya que no se supo de inicio su verdadera identidad.

   Ahora la cara de la criminal vuelve a las primeras planas de las noticias. Será juzgada por tercera vez en un caso insólito dentro de los cánones legales. En ocasiones anteriores fue condenada a la pena de muerte. Pero como son las cosas en esta nación de leyes, aunque no de justicia, el caso de casi tres décadas  de edad, vuelve a los tribunales y jurado.

    Se conocen infinidad de casos de personas asesinas sancionadas a la pena capital, que pasan mucho años en conocido como “Pabellón de la Muerte”, en espera que los recovecos leguleyos discutan y rediscutan su casos para finalmente, llevar a cabo la muerte como final desenlace. Se conocen caso que han estado decenas de años en esa espera. Recuerdo uno en la década de los cincuenta, Carril Shesman, que hasta logró graduarse de abogado tras las rejas y escribió y publicó un libro, hasta que finalmente fue ajusticiado. Ya en una especie de simpatía ganada por el público, que los medios se encargaron  de realizar, esa condena fue rechazada por mucha gente, que como los ratones del Flautista de Hamellin, estaban hipnotizados por esta novela de la vida real estadounidense.

   Hoy no sé realmente qué es lo que sucede con esta infanticida, la cual aun  se revuelca en los estertores de su  turbulenta vida, para tratar de renacer. Sus abogados, que los paga el estado o sea nosotros los contribuyentes, macabramente  gozan de lo lindo con este claro caso de asesinato premeditado de un bebé de solo tres años. Sus vericuetos les darán fama y gloria al ser los defensores de lo increíble. Salen hoy nuevamente al estarlo y los cintillos de los medios y esto todo va a su favor. La fiscalía busca nuevamente la pena capital en este caso. Créalo o no, como dijera Ripley en sus anécdotas increíbles, esto sucede en esta sociedad única en el mundo, como se vanaglorian en asegurar sus habitante en general.

 Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.