Navidad o Natividad: Falsedad y negocio.

   

Se acerca a pasos rápidos los días considerados de fiesta en nuestro calendario romano. Se trata según la historia, de lo inocuo de una fecha que ha trascendido siglos de tradición.

   Las fechas del 24 y 25 de diciembre, fueron dadas a conocer en la antigua Roma, en el año 45 ANE, como Natalis Solís Invicti – Nacimiento del Sol Vivo (Apolo) – día que también marca hoy el  Solsticio de Invierno. Ese día,  el 25 concretamente,  se supone que naciera un niño llamado Jesús, como el hijo de Dios en la tierra. Los angloparlantes le llaman “Chistmas”, que significa “Misa de Cristo”. De ahí que se empezara a festejar desde la noche anterior, el 24 de diciembre, esperando la “Natividad de Jesús”. Para los  cristianos del mundo,  estos festejos son de cenas, fiestas y también borracheras.

   Los negocios van mucho más allá de la celebración y la utilizan para mejorar los bolsillos de algunos más que otros. Mucha gente ni siquiera sabe qué es lo que realmente se celebra, solo gozan del estado de cosas que les permite esta inventada  historia de falsedad y negocio.

    El lugar fue cerca de Jerusalén en Cisjordania en los Montes de Judea, de ahí que se le llame Jesús de Nazaret al niño, hijo de Dios,  supuestamente nacido ese día 25 de diciembre.

   De todas formas estos días de entre el 24 de diciembre del año en curso, esperando al Día 25  de la Natividad  y el seis de enero de próximo, considerado este el Día de los Reyes  Magos, son días de fiestas con su origen religioso. Aunque precisamente nunca se sabe a ciencia cierta las razones del seis de enero, con sus Reyes llenos de regalos, pues la historia –  y los cuentos – narran que fue el 25 cuando la llegada de aquel niño Jesús Cristo es cuando se acercaron esos hombre en camellos,  a un  humilde pesebre en Belén,  donde se supone que se  parió ese ser sobrenatural, hijo del Dios cristiano.

    Este  cumpleaños del Niño Jesús, es conmemorado por millones de cristianos de todo el planeta, pero la mayor incidencia en la historia moderna y contemporánea, es su explotación como asunto lucrativo para los negociantes más experimentados. Las figuras de un supuesto nacimiento, van desde los más humildes hasta los más fastuosos como símbolo de ese momento y fecha. De ahí en lo adelante, se expende mercadería muy  variada y muy comercializada para el consumismo mundial.

    Incluyendo en todo esto a nuestra nacíon de origen y sus vecinas en este continente  y los otros cuatro, en que viven humanos que también celebran estas fechas.

   Volviendo al 6 de enero, considerado de la Epifanía – del griego manifestación o revelación –   día en que se supone que los tres Reyes, Melchor, Gaspar y Baltazar, – dos blancos y uno negro – llegan en camellos a rendirle respetos y tributos cargados  con regalos al recién nacido Jesús Cristo, hijo de un carpintero José y de María su esposa, que después las leyendas la convierten en virgen habiendo parido a Jesús por ”obra y gracia del Espíritu Santo” (uno de los tres misterios de la iglesia católica: El padre,  el hijo y el Espíritu Santo y no producto de un embarazo y parto natural.

   Al pasar de los siglos, estas fechas son paganas y no tanto religiosas. Se especula con artículos religiosos, bebidas, comidas inventadas como tradiciones, en fin todo género de actividades para el disfrute personal y  el  enriquecimiento.  Navidades y Año nuevo, hasta el seis de enero, llegaron para quedarse y es ahí, en estos días, donde y cuando las celebraciones y homenajes al hijo de Dios, se van convirtiendo en un gigantesco negocio mundial.

   No obstante estas cosas y el conocimiento de causa, las tradiciones son contagiosas al extremo de atraer cada vez más adeptos a estas celebraciones, aún siendo muchos de  estos,  absolutamente no religiosos.

   De todas formas les deseamos a todos,  que puedan disfrutar de estos días con su gente, su familia y amigos, de la mejor manera posible, con salud y felicidad.

   Les habló “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.