El mundo es ansí y Miami dice disparates

El mundo es ansí (1)

        En Miami uno escucha decir constantemente: “¡Este es el mejor país del mundo!” Lo dice cualquier cubano que incluso fuera de su pueblo natal ni siquiera conoció el resto de la Isla, pero jura que se encuentra en el mejor país del mundo. Sin embargo, la mayoría, fuera de su pueblito de campo o de La Habana solo ha andado por Miami o de visita de fin de semana en Tampa o Cayo Hueso. Algunos, de pasada, vieron un tercer pueblo que les sirvió de tránsito.

      No es que Estados Unidos no tenga cosas buenas, pues la tienes, como toda nación, pero se exagera en extremo con fracesita tan repetida y que no corean los nacidos en este país que sí conocen mundo y cuya información fundamental no proviene del Nuevo Herald, el Diario de las Américas o de los programas locales en español de la radio y la televisión.

    La fracesita, cipayesca en grado extremo, por carácter transitivo hace cipayos a quienes llenos de orgullo o ignorancia la expresan. Antes, un publicista anglosajón inventó algo que se le asemeja: el “sueño americano.” Otro inventó “Este es un país de leyes,” como si el resto de los países carecieran de sistema judicial.

      Sueños o pesadillas, leyes justicieras o bandidescas aparte, existen serios indicadores que sitúan a EE.UU. a la cola de muchos países ricos y al nivel de los subdesarrollados. Una gran paradoja, sin dudas. Los Estados Unidos, tan poderosos y con tantas riquezas materiales, se encuentra en el puesto número 40 del mundo en cuanto esperanza de vida, incluso detrás de Chile, Costa Rica y, por favor, que la ira no provoque ataques cardiacos en Miami, también de Cuba.

     La BBC, servicio público de radio y televisión del Reino Unido, dio a conocer el  informe más reciente del Programa de la ONU sobre Desarrollo Humano (PNUD) que indica que el promedio de esperanza de vida de los estadounidenses es de 78,6 años. En Japón es de 83,7 años. Incluso la vecina Isla que hace casi sesenta años es criminalmente bloqueada por el arrogante país que algunos llaman “el mejor del mundo,” también lo supera con 79,5 años de esperanza de vida para sus ciudadanos. Lo que en este particular caso, si no es knock out, es conteo de protección.

    La cifra de mortalidad infantil — número de niños que fallecen por cada 1.000 nacidos vivos— es  otro indicador clásico de bienestar social. En un reciente informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, según datos del 2015, en Estados Unidos morían 5,6 niños, lo que lo coloca en el lugar 44 del mundo, nuevamente superado por el conjunto de países ricos, así como por Cuba, donde la cifra es de 4,2 niños por cada mil nacidos vivos.

    Según un estudio de Unicef publicado en el 2012 sobre el bienestar infantil y que compara la situación de los niños en 35 países con economías avanzadas, Estados Unidos quedó en el penúltimo lugar, pues, el 23,1 % de los menores estadounidenses de alguna manera se encontraban afectados por la pobreza.

    Otra investigación, publicada en enero del 2017 en la revista médica británica The Lancet sobre mortalidad materna, revela que Estados Unidos, que poseía una tasa de 17,5 muertes por cada 100 mil niños nacidos vivos, desmejoró el índice al pasar a 24,7 mientras el resto del mundo industrializado mejoraba. Por ejemplo, en Japón (de 8,8 a 6,4), Dinamarca (de 5,8 a 4,2), Canadá (de 7,7 a 7,3) o Francia (de 11,7 a 7,8).  Costa Rica presentó 24,3, China 17,7, Vietnam 15,6 y Líbano 15, y. Cuba volvió a noquear al coloso con 21.4.

    La seguridad personal es otro elemento básico de bienestar social y de  acuerdo con el informe más reciente de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito (UNDOC), EE.UU. registra una tasa de homicidios de 4,88 muertos por cada 100 mil ciudadanos, cifra que contrasta con las de países europeos: Austria (0,51), los Países Bajos (0,61) o con Canadá (1,68). Incluso mejor está Albania (2,28), Bangladesh (2,51) y Chile (3,59).

    Aunque en los últimos años mejoraron las cifras, Estados Unidos mantiene un número muy alto de embarazos en adolescentes. Según el Banco Mundial, en el 2015, EE.UU. registró una tasa de 21 nacimientos de este tipo por cada mil muchachas con edades entre 15 y 19 años de edad, lo que coloca al país en el puesto 68, al mismo nivel que Yibuti y Aruba. Indicador que contrasta con los de otros países ricos: Japón 4, Alemania 6 o Francia 9. Túnez  tiene 7. Siri Lanka, 14 y Serbia 19.

      Si bien EE.UU. es sede de muchas de las mejores universidades del mundo, sus ciudadanos promedios no están a la altura de esas casas de educación superior. Su desempeño, en este ámbito  también resultó mediocre según el Programa Internacional para Evaluación de Competencias (PIAAC).

    En el análisis participaron 23 Estados: Australia, Austria, Canadá, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Polonia, Corea del Sur, Eslovaquia, España, Suecia, EEUU, Bélgica y Reino Unido.

    En la prueba sobre capacidad de lectura, entre aquellos que no habían terminado la secundaria, los estadounidenses estuvieron entre los cinco países con peores resultados; mientras que entre los que sí habían terminado estos estudios quedaron por debajo de la media de todos.

     En el caso de las personas que contaban con al menos dos años de estudios universitarios, los estadounidenses quedaron por encima de ocho países, empataron con otros seis, pero fueron superados por siete naciones. Así que tampoco resultaron los mejores del mundo.

    No olvidemos el costo de una carrera universitaria en los EE.UU. En cambio, por ejemplo, en Finlandia es gratis incluso para los extranjeros. En Eslovenia y en Cuba también.

    Nadie discute, además, que los países europeos poseen una seguridad social superior a la de EE.UU. De manera que la brecha entre ricos y pobres se siente menos en el Viejo Continente. Los franceses, es cierto que pagan un poco más de impuestos que los estadounidenses. La diferencia es que Washington destina el 60 por ciento de ese dinero a engrosar el presupuesto militar. Tal vez por eso el Papa Juan Pablo II se refirió al “capitalismo salvaje” haciendo alusión a los Estados Unidos.

    Eso sí, en número de millonarios nadie les gana. Según datos del 2014, poseía 4 mil 351, el doble del país que lo seguía más de cerca: Japón. También gana en bases militares: 587 bases en 42 países. Indicador que no es para aplaudir.

    El espacio de la crónica no da para más datos, que los hay, los cuales envenenarían más a cubanos-miamenses. No obstante, el mundo es ansí, como tituló el escritor español Pio Baroja, de la brillante Generación del 98, una de sus obras maestras.

     Y si de presidentes se tratara, ni hablar. Por el mundo los hay que son un horror. Pero cavilemos. ¿El de acá cómo es? ¿Es el mejor?

     Claro que EE.UU. no es el peor país del mundo, pero pensemos mejor cuando creyéndonos muy sabiondos repitamos como papagallos la tan miamense y cipaya frase de que “este es el mejor país del mundo.” Aunque a muchos duela, eso es disparate.

    Les habló, desde Miami, Nicolás Pérez Delgado.