La desinformación como arma 

   Haciendo un símil entre hechos sucedidos antes con alguno actual, llegamos a la conclusión que el uso de la desinformación se ha convertido en una especie de arma parea ser usada cuando convenga para fines específicos. Retrotrayendo en tiempo y espacio estamos casi obligados a comentar un caso ocurrido durante la II Guerra Mundial y que viene al caso recordar. Hasta se realizó un film que tuvo gran acogida por los años de la segunda mitad de la década de los cincuenta (1,956) – era de oro del cine de Hollywood y del mundo también –  que trató del uso de la mentira en las informaciones cuando en este caso se trataba de ganar terreno durante esa conflagración mundial. Hoy se abusa de esa técnica para seguir engañando al planeta entero.

En nuestro caso se trata de Cuba y sus enemigos. Que debemos incorporar elementos de aquella patraña orquestada como parte de la Operación Barclay que se produjo en los mares de Cicilia. El hecho concreto  fue conocido más tarde como Operación Mincemeat.

    Se escenificó todo un teatro casi perfectamente concebido. Buscaron un cadáver de un desamparado en la morgue local, se le inyectó agua en los pulmones, se vistió como un oficial caído y perdido en el mar con su avión de guerra y se usaron documentos oficiales falsos sobre planes, haciendo ver que el cadáver pertenecía a un alto oficial inglés – correo de la Armada Aérea Británica. El cuerpo fue encontrado por pescadores y fue a tener a las manos fascistas. Los planes que contenían los documentos hicieron desviar tropas completas nazis y cambiar el rumbo de esa guerra haciendo perder tiempo y recursos a los nazis,  en respuesta al supuesto secreto hallazgo.  El popular film sobre este hecho se conoció como El hombre que nunca existió (The man that never was).

Hoy algo similar se realiza contra Cuba nuevamente. El senador Marco Rubio, llega al propio clímax de su paranoia, cuando se hace acreedor de una gran parte de la  página central del desinformativo El Nuevo Herald – de Miami y comparsa – haciendo gala de sus múltiples errados conocimientos de cualquier cosa, siempre que conduzcan a tratar desprestigiar la isla tan cercana y querida por la otra inmensa mayoría de sus descendientes. Aqui se ha creado (parodiando el film de marras), “El daño que nunca existió.

Ahora este personaje sigue la corriente anticubana y pro estadounidense, transformándose en un erudito en cuestiones de ataques secretos de la inteligencia cubana con armas muy sofisticadas contra su país de origen, EEUU. Y hasta están por creérselo quienes le brindan espacios grandes en la prensa. Sigue en pié el famoso retrogrado y fascista  refrán “Repítase una mentira muchas veces y se llegará a creer que es verdad”

En otro extenso artículo de la periodista de los Heralds en Miami, Nora Games Torres, quien se ha convertido en vocera de la derecha anticubana, se trata de justificar como atentados contra la salud de estadounidenses radicados en La Habana, como algo extraído de las más recónditas entrañas de la inteligencia cubana, yendo a lo profundo de una posible conspiración interna de supuestos  “los duros” del gobierno, contra los avances logrados en materia diplomática con la apertura de embajadas en ambas capitales.

Vaya usted a saber hasta dónde van a llegar con estas farsas orquestadas por los medios y llevadas a vías de hecho por singulares acólitos que reniegan de sus orígenes y antepasados.

Marco Rubio y su tribu se encuentran a la vanguardia de las grades estupideces de todo género que se destila en los siniestros laboratorios del anti cubanismo en que se ha convertido esta parte del Sur de  Florida. Aquí los dejo con Rubio y “su ataque que nunca existió”, como en la vieja película.

Les habló, “Desde Miami” Roberto Solís Ávila.