Conocer la historia, aprender de ella y pasar la página

 

                                                                              

 

                                                                          

URSSLa izquierda tuvo un origen inequívocamente anticapitalista, ideológicamente diverso, y políticamente plural. El exclusivismo introducido desde la Unión Soviética no fue un aporte sino una deformación, que influyó negativamente sobre el desempeño del movimiento progresista a lo largo del siglo XX, y en algunas mentalidades sigue vigente.

A mediados del siglo XIX, como parte del auge de los conocimientos en Europa, y en respuesta a la situación social creada por el “capitalismo salvaje”, tuvo lugar un notable desarrollo del pensamiento político, de cuyo núcleo formaron parte el liberalismo, el marxismo, y el catolicismo de orientación política. Aquellas ideas y la actividad política generada por ellas dieron lugar a las principales corrientes de la izquierda moderna: liberalismo, comunismo, socialdemocracia, y enfoque socialcristiano. En ese contexto se desarrollaron el movimiento sindical y otras instancias de la sociedad civil.  

La diversidad de orígenes y de enfoques filosóficos dio lugar a diferentes alternativas políticas. Del marxismo se derivó el comunismo, que asumió como solución de salida la toma del poder, la liquidación del capitalismo, y el establecimiento de la dictadura del proletariado, mientras que la proximidad al liberalismo determinó el perfil reformista de socialdemócratas y socialcristianos, quienes, aprovechando los espacios creados por la democracia liberal, optaron por intentar, en escalas locales, reformar el sistema.

Aunque originalmente hubo contradicciones entre Marx y otras personalidades de la época nunca se llegó a una ruptura, lo cual ocurrió alrededor de 1914, cuando Lenin consideró inaceptable la posición de los partidos socialdemócratas que formaban parte de los parlamentos europeos, los cuales votaron a favor de los créditos de guerra, favoreciendo el inicio de la Primera Guerra Mundial. Así, a su juicio, ocurrió la bancarrota de la II Internacional.

Aunque Lenin tuvo razón, se trató de un conflicto coyuntural que, de haber encontrado solución, pudo cambiar la historia del movimiento progresista a escala europea e internacional. No ocurrió así porque Lenin murió, Trotski fue apartado y asesinado, y el diálogo y la colaboración con Stalin fueron imposibles. La Unión Soviética nunca logró solucionar el conflicto con las fuerzas de izquierda llamadas no marxistas. Esa contradicción en América Latina asumió perfiles sectarios.      

El exclusivismo ideológico practicado por el socialismo real cerró las posibilidades de investigaciones científicas en torno a la teoría revolucionaria, canceló los debates, fue refractaria a la crítica, e ignoró las variaciones marxistas y socialistas occidentales, excluyó la experiencia de China, la autogestión yugoslava, el desempeño de la socialdemocracia, y reaccionó contra experimentos asociados al socialismo democrático, el eurocomunismo, incluso algunas posiciones de la Revolución Cubana. Todo ello condujo al empobrecimiento del discurso marxista-leninista, dio lugar a la desunión, y al debilitamiento del movimiento progresista.

Al no existir un centro que establezca los parámetros acerca de cómo debe ser el socialismo, esa situación ha sido superada, aunque todavía existen quienes creyendo que ser fieles a dogmas y enfoques doctrinarios envejecidos son mejores marxistas, practican una especie de sectarismo que los hace excluir como conquistas del socialismo a los estados de bienestar y otros avances obtenidos bajo el capitalismo, solo porque han sido conseguidos por fuerzas políticas, aunque de perfil socialdemócrata.

Recuerdo que en los años setenta fui criticado por afirmar en clases que Noruega, Finlandia y Austria, donde estaban presentes los estados de bienestar, eran más socialistas que Rumania, Polonia, Albania o cualquier otro país de Europa Oriental, ¿Lo eran? Los hechos están a la vista. Se trata de conocer la historia, aprender de ella, y pasar la página. Allá nos vemos.

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El presente artículo fue elaborado para el diario ¡Por Esto! Al reproducirlo, citar la fuente.

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