000482140WTraducido desde el más allá por Max Lesnik

El autor de la masacre humana se  llama Nicolás Cruz y por  su nombre y apellido se trata   de un joven hispano, lo que dará pie para que  los fanáticos xenófobos  de la  extrema  derecha  blanca  y  racista que  conforman la  base electoral que apoya  al Presidente Donald Trump utilicen como argumento absurdo  el hecho de que  el autor  de tan horroroso  crimen sea  hijo  de un inmigrante, para que se cargue contra  estos una vez más toda una catarata  de insultos descalificadores como esos  de que del otro lado  de la frontera  mexicana  lo que viene a Estados  Unidos   de América Latina  son inmigrantes todos delincuentes y asesinos.

Nada más lejos  de la verdad. Lo cierto es que  estas masacres en las  escuelas norteamericanas nada tienen que ver  con el origen racial  de los  perpetradores de  esos actos criminales. El  mal no  hay que buscarlo afuera porque   está  en la misma sociedad  norteamericana,  un mal que viene  de  muy atrás, de un pasado no  muy lejano  glorificado  por  el  cine  de Hollywood con sus películas del violento Oeste donde matar  “Indios Pieles  Rojas”  era una práctica común  de los blancos “civilizadores”  de origen europeo en su carrera expansionista  hacia  el  Oeste  del  territorio  continental para  hacer  lo  que  es hoy  los  Estados Unidos  de América.

A lo que se añade el fervoroso  culto  a la posesión de armas  de fuego,  práctica  que  forma  parte de la  cultura  norteamericana alimentada por supuesto  por  los  fabricantes de rifles y pistolas que compran la  voluntad  de los  legisladores  del Congreso  de Washington para que no aprueben leyes  que  controlen  el  uso  de estos instrumentos  de  guerra que  causan tanto dolor en el pueblo  norteamericano cada vez  que se  produce una tragedia  como la que acaba de ocurrir  en un pequeño  pueblo del  Estado de La Florida.

Habría  que preguntarse  si  alguna vez en un país  de América Latina aun incluyendo  al  violento  México  alguna vez  se ha producido  una masacre humana de esta naturaleza  como estas  que ocurren tan frecuentemente en Estados Unidos.

Lamentablemente  estos hechos  de sangre de violencia indiscriminada  en  las  escuelas- que  nada tienen que ver  con el terrorismo- solo se producen  en Estados  Unidos.

 Es la  horrible  pesadilla que mancha con  sangre inocente  el llamado “Sueño Americano”.  Ahí se las dejo  y  los  pongo a pensar.

Y hasta  la próxima entrega de El Duende que con mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.