Corrupción Plus II

 

         

                                                               

En Europa hay menos presidentes corruptos, no porque allí la gente sea más decente, sino porque el desempeño institucional, la transparencia, la separación de los poderes del estado, la prensa independiente y la democracia en general se han desplegado de un modo más completo y hacen que el sistema político sea más eficaz y funcione mejor.

No obstante, en 2014 un estudio conducido por Cecilia Malmstroem, Comisaria para Asuntos Internos de la Unión Europea reveló que: “La extensión de corrupción en Europa era impresionante: “…El76% de los europeos consideraba que la corrupción era una práctica generalizada. En Grecia, la percepción llegaba al 99 por ciento y en Italia al 97. Según el estudio, esa práctica costaba a la Unión Europea unos 1163.000 millones de dólares al año, erosionando la democracia y favoreciendo crimen organizado.

BERLUSCONIEntre los políticos más ostensiblemente corruptos del siglo XX y XXI figura el italiano Silvio Berlusconi, quien con total desenfado incorporó la corrupción a su estilo y a su desempeño, tanto que prácticamente convirtió el defecto en virtud, lo cual explica que fuera adorado por las multitudes.

 

El más polémico de los políticos europeos del momento, el hombre más rico de Italia, entre otras cosas, magnate de los medios de difusión, es el mismo que acumuló más escándalos y acusaciones de corrupción, no solo pecuniaria. No obstante, fue Primer ministro de Italia en tres ocasiones (19941995,20012006 y 20082011).

 

Juzgado por cargos asociados al fraude fiscal, prostitución y abuso de autoridad   en 2013 la Corte Suprema de Casación de su país lo condenó a cuatro años de prisión, pena de la que fue indultado. En 2015, nuevamente un tribunal lo condenó a tres años de prisión por el delito de corrupción, pena también atenuada.

El primer presidente de Francia acusado, juzgado y condenado por corrupción fue Jacques Chirac, que en 2011 por malversación de fondos públicos, abuso de confianza y prevaricación en el caso de los llamados empleos ficticios de la alcaldía de París.

Por orden de aparición le sigue el expresidente Nicolás Sarkozy, imputado por una retahíla de cargos delictivos, algunos de poca monta como cenas lujosas, viajes en aviones y yates privados, infidelidades conyugales, contratación de trabajadores ilegales, maltrato y desplantes a periodistas y otros de mayor calado por los cuales ha sido requerido por la policía y la fiscalía como recibir dinero ilegal de la multimillonaria propietaria de L’Oréal y de Muamar al Gadafi para financiar sus campañas políticas.

 

En 2014 fue formalmente acusado de corrupción activa, tráfico de influencias y violación del secreto de instrucción. En esa ocasión, paso 15 horas en detención provisional en la Dirección Central de la Policía Judicial de Nanterre y el pasado mes de marzo de 2018, fue puesto bajo custodia policial para prestar declaración sobre la causa de financiación ilegal de su campaña electoral de 2007.

 

También en Francia, en septiembre de 2012 fue arrestado el ex primer ministro Dominique de Villepin para declarar sobre un caso de corrupción.

 

Entre 2006 y 2015, dos ex primeros ministros griegos, Panayotis Pikramenos, y Andonis Samarás se implicaron en escándalos de sobornos, desfalco y lavado de dinero en connivencia con la firma farmacéutica Novartis.

En Alemania en 2012, el presidente, Christian Wulff, fue obligado a renunciar cuando la prensa divulgó la adquisición de una casa de modo fraudulento.

 

El ex primer ministro de Irlanda Bertie Ahern fue acusado de corrupto por el tribunal anticorrupción.

 

Ninguna región está a salvo de este flagelo. Aunque incompletos, estos apuntes periodísticos, indican el alcance de este fenómeno. En la próxima entrega les hablaré de Asia. Alla nos vemos.

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