Internet, el ciberespacio y los agujeros negros

 

Un interesante comentario del colega uruguayo-cubano, Fernando Ravsberg desde La Habana.

Internet, el ciberespacio y los agujeros negros

Bryan Evan Singer se arriesga a 15 años de prisión por traficar mercancía fuera de EEUU. Este señor llevaba en su barco 16 maletas con computadoras, nano-antenas y demás implementos necesarios para conectarse a Internet desde Cuba.

Los acusadores sostienen que Singer no tiene licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para exportar los equipos electrónicos, y que esos en particular están sujetos a regulaciones del Departamento de Comercio, la ley del Embargo.

Que difíciles de entender son los políticos de Washington y Miami, crean una “Task Force” con el supuesto fin de dar acceso a Internet a los cubanos de a pie, y ahora quieren mandar a prisión a un estadounidense que está haciendo exactamente eso mismo.

Con este acto, Washington repite una contradictoria actuación. Cuando Alan Gross traía equipos de contrabando para conectarse a la red, la OFAC ordenó a las empresas de EEUU cortar la señal a todas las antenas satelitales de Internet de particulares en Cuba.

Evidentemente no se trata de que los cubanos tengan acceso a la información sino de que tengan acceso a la información que preparará la Task Force o los especialistas en comunicación que contraten para desarrollar su estrategia.

Recientemente se denunció la participación de Facebook en operaciones encubiertas de una empresa dedicada a hacer campaña a favor de Donald Trump. Robaron datos de más de 80 millones de estadounidenses y los usaron para influir en las elecciones.

Quien piense que el uso de Internet está exento de riesgos es verdaderamente inocente. Cada encuesta, cada test de personalidad, cada opinión sobre gustos, cada vez que escribimos en las redes, tenemos a alguien mirando sobre nuestro hombro.

Esa información que damos está siendo utilizada contra nosotros mismos, privándonos de la libertad de tomar nuestras propias decisiones, empujándonos a que actuemos de determinada forma, a que compremos tal producto o a que votemos por este candidato.

Dirán que esto es tan viejo como la publicidad y es cierto pero en el ciberespacio se ha llegado a niveles extremos. Jamás en la historia de la humanidad los “manipuladores” habían tenido acceso a tantos datos de tanta gente para elaborar sus estrategias.

El escándalo de Cambridge Analytica es apenas la punta del iceberg pero deja ver un problema clave: las empresas son globales y las leyes nacionales. Así, el director de Facebook, Mark Zuckerberg, se puede dar el lujo de no acudir a una citación del parlamento británico.

Quienes vivimos en Cuba sabemos lo malo que es llegar tarde a Internet pero ese retraso tiene una ganancia, llegamos al ciberespacio sabiendo que no es el paraíso. Tampoco es el infierno pero hay que estar alerta para no caer en uno de sus muchos agujeros negros.

Google registra cada uno de tus movimientos geográficos, recoge y almacena todas las búsquedas que haces en Internet, archiva los videos que ves, copia lo que subes a la nube, los comentarios que dejas, tus contactos telefónicos y cada libro digital que lees.

Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU acaba de afirmar que “Las empresas que ganan dinero recolectando y vendiendo registros detallados de sus vidas privadas fueron una vez descritas claramente como “empresas de vigilancia”.

Y sin embargo internet es imparable, quien crea que puede luchar contra ella es tan inocente como el obrero que rompía máquinas para conservar los puestos de trabajo en el inicio de la era industrial. Tiene riesgos es verdad pero también nos da accesos nunca antes soñados.

Para quienes usamos el correo en gran parte de nuestras vidas resulta un milagro poder enviar un email y que lo reciban en el mismo instante. Ningún medio de prensa había tenido un banco de datos tan grande como el que tiene hoy un free lance sentado en la sala de su casa.

Una respuesta inteligente de Cuba a la Task Force sería acelerar la ampliación de la conectividad y, desde las escuelas primarias, enseñar a la ciudadanía a separar la paja del trigo. Desarrollar un espíritu crítico que les permita hacer el mejor uso de Internet.

Cuanto más se demore la nación en educar a sus niños más fáciles serán de manipular sus ciudadanos. Hoy, en plena era digital, se impone otra vez la voz del maestro que en el siglo XIX enseñó a los cubanos que “Ser cultos es el único modo de ser libres”.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila

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Viva cuba libre!