El plan era sencillo pero les salió el tiro por la culata

 

Hoy se observa a distancia en la fortalecida actualidad de la Revolución Cubana, ese hecho ocurrido aquel mismo día 57 años atrás. La primera derrota del imperialismo en América.

El plan era sencillo (¿?). Se trataba de desembarcar en la costa sur de Cuba, por Playa Girón y Playa Larga – dentro de Bahía de Cochinos – en una zona circundada por pantanos, llamada la Ciénaga de Zapata. Además, por la situación geográfica, la idea era  para impedir el desplazamiento de las tropas cubanas. Los milicianos se entregarían en masa al grito de “somos los libertadores de la patria”

Una vez asegurada una cabeza de playa y ocupada una pista aérea cercana, llegaría entonces por vía aérea un grupo de dirigentes de los exiliados cubanos desde Miami, que integrarían un “Gobierno Nacional” cuya primera decisión sería pedir ayuda a Estados Unidos, que acudiría de inmediato al llamado con tropas y refuerzos. Hasta tenían seleccionado a un “presidente”: el primero primer ministro de la Revolución Cubana, el traidor, José Miró Cardona.

Y así la brigada de exiliados marcharía “triunfante” hacia La Habana para “acabar con el comunismo y restaurar la democracia”. La brigada mercenaria de los apátridas exiliados recibió el nombre de 2506 porque ese fue el número de identificación de su primera baja, un joven engañado caído por error en el campamento de Nicaragua donde falleció.

Todo fue “un sueño de una noche de verano”, convertido en pesadilla de fracaso y muerte para el invasor

Pero, si por un lado los planificadores de la CIA – y del Pentágono y la Casa Blanca –  creyeron que el acceso a la ciénaga era difícil para las “fuerzas castristas”, por otro obviaron que las tropas de Fidel Castro no sólo eran numerosas y bien equipadas como recibieron armamento actualizado de Europa principalmente del campo socialista encabezado por la URSS y a la vez tuvieron la elemental precaución de redistribuir por el país sus fuerzas aéreas, que fueron el primer blanco de los invasores.

La invasión comenzó realmente el 15 de abril de 1961 con el bombardeo de los principales aeropuertos del país por parte de los B-26 piloteados por los exiliados, como el que se encuentra ahora en el aeropuerto de Tamiami como pieza de museo de ese fracaso. Otra pieza de esa  museo se encuentra en La Habana.  Lograron destrozar parcialmente parte de la aviación de combate cubana pero no toda. Los poderosos cazas norteamericanos a reacción T-33 y los británicos a hélice SeaFury (heredados del gobierno anterior) sobrevivieron y le dieron a Castro la supremacía en el aire, durante el ataque a Girón y Playa Larga, cuando y donde esos bravos pilotos derribaron a todos los aviones mercenarios  con excepción de dos que lograron escapar.

El 16 de abril, fue en el sepelio de las víctimas de esos bombardeos que Fidel Castro decretó “el carácter socialista de la Revolución.

A las 00:00 horas del 17 de abril comienzan a recalar en Bahía de Cochinos los primeros barcos cargados de brigadistas, guiados por un grupo de buzos comandados por dos oficiales de la CIA.

A partir de ese instante, comenzó el descalabro. Desde el inicio, el desembarco de la tropa se complicó, entre otras razones, porque los barcos comenzaron a tener problemas en los motores y uno de ellos encalló en un arrecife coralino cuya existencia no constaba en ninguna carta marítima ni en informaciones de inteligencia de la CIA. C

 

Cuando los primeros brigadistas llegaron a la orilla de la playa, sobre las 3 de la mañana, descubrieron que no estaban solos. Los esperaban cuatro milicianos en patrulla que, si bien fueron ahuyentados por la potencia de fuego de las ametralladoras  calibre 50, dieron la primera señal de alarma del desembarco. El heroico batallón 339 de milicianos de Cienfuegos, con sus hombres de infantería respondió primero al desembarco con gritos de “Patria o Muerte”, en el desigual y desfavorable combate inicial, Los mercenarios eran 1,511 y el batallón solo contaba con unos 400 hombres, sin artillería pesada, pero con mucho valor patriótico.

El comandante Fidel, fue despertado a las 3 y media de la madrugada y tomó dos decisiones: movilizar hacia el frente a los cadetes de la escuela de milicias de la ciudad de Matanzas, al norte de Bahía de Cochinos, y ordenar el despegue de sus aviones. Así también los batallones habaneros con sus FAL, morteros, bazucas y ametralladores de grueso calibre. Estos hombres estaban bien entrenados.

A las 06:30 de la mañana aparecieron los primeros aviones a chorro cubanos y en las horas subsiguientes, en encarnizados combates, lograron hundir los dos barcos que transportaron los mercenarios e hicieron explotar un tercero cargado de municiones para 30 días de lucha. Con esos “fuegos artificiales” quedó sellada la suerte de la indigna  Brigada 2506. También encalló otro de los grandes navios que fue más tarde de destruido a cañonazos,  donde personalmente  intervino Fidel, que estuvo desde temprana hora en el frente de combate.

Durante los días 17, 18 y 19 de abril, cubanos de la misma sangre pero en bandos diferentes se dispararon mutuamente sin piedad, con toda la saña y valor que lograron recabar. Unos por un sueldo miserable otro por amor a la patria. Hasta que uno de los bandos quedó en silencio. No porque hubieran muerto todos, sino porque se rindieron al comprobar que habían sido totalmente engañados y que estaban en una lucha desigual contra todo el pueblo de Cuba.

La gloria del mando militar dirigiendo toda la operación estuvo a cargo José –  el gallego –  Fernández, quien estuvo a cargo de todas la educación militar  de la isla después con sus grado de comandante,  ganado en aquella gesta .

Pero, cualquiera que haya sido la razón, lo cierto es que el coronel retirado Jack Hawkins, que dirigió el personal paramilitar de la CIA en la invasión, piensa que las decisiones de Kennedy fueron errada y “una traición vergonzosa a los combatientes cubanos”. Pero lo que realmente pasó es que al presidente yanqui lo engañaron como a un bobo, prometiéndole  que Cuba entera estaba en contra Fidel Castro y que la nación volvería a ser la neo colonia que fue durante medio siglo antes.

Hasta aquí el comentario de hoy que finalizará mañana.

Les habló, “Desde Miami” Roberto Solís Ávila

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Viva cuba libre!