El cubano  de poca memoria

Traducido desde el más allá por Max Lesnik

perdida-de-memoriaAllá por los años treinta  del pasado siglo XX se describía  a Cuba  como “un  país de poca memoria”,  lo que un periodista extranjero añadía  con malsana a intención despectiva que éramos  un  pueblo  de “chicharrones  y  café con leche”.

Esto último quedó bien desmentido  en el  tiempo porque ciertamente  un  pueblo que fue capaz de convertirse  en ciertos  momentos  de la historia como el centro  del equilibrio del  mundo tal  como lo señalara en su momento José  Martí- hay que remitirse a la Revolución  de la Sierra  y a la  crisis  de Octubre,  no es de ninguna manera un pueblo  que pueda ser descalificado  como una mediocre  tribu urbana de adictos a los  chicharrones  y al   café con leche.

En cuanto a que los cubanos tienen poca memoria, en eso sí que estamos  de acuerdo. Lo vemos aquí todos  los días  cuando algún oportunista   de baja estofa, que hasta la víspera se desgañitaba  gritando “ Viva Fidel y arriba el  comunismo”, se presenta  ahora  en  alguno que otro  de los Canales Cloacas  de la televisión  de Miami diciendo “otomías”-  valga  la  palabrita de  los viejos  guajiros  cubanos-  para denostar la Revolución que le  dio  educación y  salud  gratuitas  a tantos  tránsfugas que  se pasean  por  estos lares miamenses  olvidando  su pasado   radical de  “Patria o muerte  venceremos”.

 Ese es el  cubano  de poca memoria. Mala semilla. Mala gente.   A decir  verdad  me quedo  con el  que come chicharrones  y toma café  con leche. Al menos ese no  presume  de patriota  ni engaña  a nadie  ni aquí  ni  allá.

Y hasta la  próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.