Disidencia vs disidencia

    A continuación un  interesante comentario del colega uruguayo-cubano, radicado en La Habana, Fernando Ravsberg, sobre la actual situación de los enemigos del pueblo cubano, cuando y donde estan peleandose entre ellos mismos.

  Disidencia vs disidencia

Pasan los años y la disidencia sigue enfrentada entre sí. Ahora es Antonio Rodiles, del grupo “Estado Sats”, contra Rosa María Payá, de “Cuba Decide”. La acusa en Facebook de presentar una lista falsa de organizaciones disidentes que supuestamente la apoyan.

“La aparición de un documento que falsamente enlista a organizaciones que apoyan a la iniciativa Cuba Decide ha desatado una fuerte controversia. El documento incluye a un número de grupos que manifiestamente han declarado no compartir la visión de esta iniciativa”, expresa Rodiles.

Al parecer Rosa María habría circulado esta lista de organizaciones que la apoyan “en lugares donde los grupos implicados, no tenían presencia, acceso ni conocimiento del hecho”. Denuncia Rodiles que incluso se afirmaba que la mayoría de la oposición apoyaba a “Cuba Decide”.

El problema radica en que Rosa María estaría recibiendo  más “apoyos” internacionales que el resto. Rodiles está preocupado por el “respaldo de algunos actores políticos e instituciones al proyecto Cuba Decide, en un penoso y claro detrimento de otras agrupaciones y proyectos anclados en la Isla”.

Agrega que “La oposición que confronta directamente al régimen tiene que tener un apoyo concreto que hoy no posee. Tenemos que decirlo muy alto y claro, sin ese apoyo determinado no podremos terminar con ese monstruo que es el castrismo”.

El director de “Estado Sats” se queja también del trato recibido en la Cumbre de las Américas por parte de “Cuba decide”, donde “algunos de los que asistimos, provenientes de la Isla, fuimos inexplicablemente relegados y casi invisibilizados”.

“Las fricciones ya se han vuelto públicas ante el soslayo y la indolencia” dice Rodiles y tras estos enfrentamientos está el reparto del “apoyo” estadounidense que es de U$D 20 millones anuales, un tema que siempre ha provocado polémica al interior de la disidencia.

Incluso un embajador de los EEUU, Jonathan Farrar, se quejaba al Departamento de Estado de que la disidencia estaba más pendiente del dinero de Washington que de hacer su trabajo en la sociedad cubana y agregaba que estaban muy divididos por el personalismo.

Muchos años después y a pesar de tener un liderazgo rejuvenecido, la disidencia mantiene las mismas características que entonces, por lo cual sigue aislada socialmente, fraccionada en pequeñísimos grupos e inmersa en agotadoras luchas intestina

   Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila