Damasco Bajo Ataque

 

En todas las guerras y batallas libradas en el Oriente Medio, Israel ha disfrutado del dominio del aire, lo cual le ha permitido realizar, impunemente, bombardeos locales, principalmente contra Palestina, y operaciones a grandes distancias, como fue el ataque contra el reactor nuclear de Irak. Nunca sus aparatos han recibido fuego antiaéreo, ni han sido confrontados en el aire ¿Se repetirá la historia en Siria?

Según el Ministerio de Defensa ruso, en la madrugada del 10 de mayo la aviación de Israel atacó objetivos en las proximidades de Damasco, capital de Siria. La información revela que en la operación participaron 28 aviones F-15 y F-16, que lanzaron unos 60 misiles. Según el mando sirio, la mitad de los misiles fueron interceptados y derribados.

Una pregunta obvia es: ¿por qué las defensas antiaéreas sirias, eficaces para interceptar los misiles, no derriban a los aviones que los disparan? Las posibles respuestas son dos (1) no pueden, y (2) no quieren.

Probablemente no puedan porque los F-15 y F-16 disparan sus cohetes desde grandes distancias, fuera del alcance de los radares y misiles tierra-aire sirios. En ello pueden influir cuestiones tácticas asociadas a la pericia de los pilotos y las prestaciones de las naves.     

Tal vez los comandantes de las defensas antiaéreas no quieran porque las distancias son muy pequeñas, (200 km entre Damasco y Tel Aviv), y los mandos sirios y/o rusos no consideran propicio impactar a las grandes ciudades de Israel. Tampoco queda claro por qué la aviación de Siria no confronta a los agresores en el aire.

Los F-15 y F-16 son cazabombarderos avanzados, diseñados para el ataque a objetivos en tierra, así como para ofrecer cobertura y apoyo aéreo a las tropas terrestres durante el combate o los desplazamientos. Sin embargo, sus prestaciones son menores para combatir en el aire.  

Otro argumento probable es que quien derriba los misiles sionistas son las defensas antiaéreas rusas, cuyos mandos no están habilitados para pasar la línea que significa derribar aviones y ultimar o capturar pilotos hebreos, menos aún cuando el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu visita Moscú, donde confraterniza con el presidente Vladimir Putin. En cualquier caso, las dudas respecto al dominio del aire sobre Damasco persisten.

Las noticias son terribles. Desde la II Guerra Mundial y la Guerra en Vietnam ninguna ciudad había soportado el ataque de 28 aviones, con el añadido que los F-15 y F-16, y los misiles que utilizan, son de las más eficientes máquinas de matar que la ingeniería ha creado.

No se trata solo de considerar la eficiencia militar de atacantes y defensores, sino que es preciso trabajar para detener la agresión y salvar a la población y sus bienes, cosa que requiere la acción de los organismos internacionales, en primer lugar de la ONU, las entidades humanitarias, los estadistas de todo el mundo, las personalidades influyentes, y la opinión pública internacional.

Dar chances a la paz en Siria, es dar oportunidades a la vida de miles de inocentes. Allá nos vemos.