Luis Posada Carriles ha muerto, sin hacerse justicia

Ha muerto hoy miércoles en Miami (EE.UU.), a los 90 años, Luis Posada Carriles, terrorista anticubano y exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) que atentó en múltiples ocasiones contra el pueblo y Gobierno de Cuba y otros países latinoamericanos.

Posada Carriles fue una controvertida personalidad cubana que participó en la fallida invasión de Bahía de Cochinos y otros intentos para derrocar al Gobierno de Fidel Castro.

También fue el autor intelectual del atentado contra el Vuelo 455 de Cubana de aviación, en 1976, además de otros actos violentos contra la población de otros países de Latinoamérica.

Vea nuestra entrevista sobre la noticia

El analista internacional Carlos Rafael Diéguez aborda el tema en una entrevista con HispanTV desde Miami (EE.UU.).

kmd/mla/mkh

El terrorista Luis Clemente Faustino Posada Carriles murió sin pagar por los actos, refugiado en Estados Unidos.

Posada Carriles salió de su país de origen, Cuba, con la sola intención de acabar con la Revolución de la isla, y para ello, emprendió actos de terrorismo de la que fueron víctimas personas inocentes como los que viajaban en el avión que hizo explotar en 1976.

El 13 agosto 2007 Cubadebate publicaba el siguiente artículo que por su importancia lo reproducimos hoy

Caso Posada Carriles en USA: Una prueba (más) de la impunidad del terrorismo de Estado

Ponencia de José Pertierra, representante legal del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles, en la VI Cumbre Social por la Unión Latinoamericana y Caribeña, 1ro de agosto de 2007, en Caracas, Venezuela

El mundo diseñado por el gobierno de los Estados Unidos está al revés: los terroristas libres y los antiterroristas presos.  Analicemos brevemente la conducta de Washington en torno al caso de Posada Carriles y a los cinco cubanos presos en los Estados Unidos desde el año 1998, Gerardo, Tony, Fernando, Ramón y René.

Lo ocurrido al avión civil cubano no es un misterio.  Los propios cables de inteligencia desclasificados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) nos dicen claramente que tres meses antes de la voladura del avión sobre Barbados el 6 de octubre de 1976, la CIA le informó a Washington que un grupo terrorista anticubano iba a ponerle una bomba a un avión de pasajeros cubanos.  Sin embargo, Washington jamás le informó a La Habana de esta inminente amenaza a uno de sus aviones civiles.

Fue Luis Posada Carriles quien le dijo a una fuente de la CIA un mes antes de la voladura del avión que “vamos a golpear a un avión cubano.  Washington tampoco le informó a La Habana de esta amenaza.

Los planes para volar el avión cubano fueron cosechados y cultivados en una cumbre de organizaciones terroristas anti-cubanas en junio de 1976 en la República Dominicana.  De esa reunión nace la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), una organización cuyo propósito era llevar a cabo acciones de sabotaje y terrorismo contra Cuba.

Sabemos que el terrorista Orlando Bosch llegó a Caracas el 8 de septiembre de 1976, y que en el aeropuerto de Maiquetía lo recibió Luis Posada Carriles, quien inmediatamente le facilitó a Bosch su hombre preferido de confianza, el venezolano Hernán Ricardo.  Un confeso operativo de la CIA y de la DISIP, y el confeso autor material de la voladura del avión.

Ricardo reclutó a Freddy Lugo, otro confeso operativo de la CIA para que lo ayudara con la logística de Bosch en Venezuela y con los planes para volar al avión cubano. Posada Carriles y Orlando Bosch fueron los autores intelectuales del siniestro, y Hernán Ricardo y Freddy Lugo los autores materiales-los que pusieron las bombas en el avión.  Los cuatro se pusieron de acuerdo para comunicarse en clave.  Le referirían avión como “el autobús” y a los pasajeros como “los perros”.

Lugo y Ricardo colocaron explosivos C-4 en el avión.  Llevaban el C-4 en un tubo de pasta de diente Colgate y en una cámara de fotografía.  Abordaron el vuelo CU-455 en Trinidad a las 12:15 PM: en un avión que iba rumbo a Cuba vía Barbados.  Ricardo usó un nombre falso para abordar el avión.  Los asesinos se sentaron juntos, en el centro de la nave.

Depositaron una de las dos bombas debajo del asiento de Freddy Lugo y la otra en el baño trasero del avión.  Ambos desembarcaron del avión en Barbados. Cuando el avión despegó de Seawell Airport en Barbados, a bordo iban 73 personas: 57 de ellos cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos. El promedio de edad de los pasajeros era de 30 años.

Entre los 57 cubanos iban 24 miembros del equipo de esgrima cubano, muchos de ellos jovencitos que acaban de ganar medallas de oro, plata y bronce en los juegos panamericanos aquí en Caracas.  Algunos llevaban puestas sus medallas.

Nueve minutos después de despegar, la primera bomba explotó debajo del asiento que había estado desocupado Freddy Lugo.  La explosión causó un fuego abordo y por los próximos 10 minutos el piloto, Wilfredo Pérez, trató de regresar el avión al aeropuerto de Seawell.  Los pasajeros vivieron un infierno durante los últimos minutos de sus vidas, ya que el avión se convirtió en un ataúd en llamas que el piloto desesperadamente trataba de controlar.

Pero la segunda bomba afectó el sistema de navegación del avión, y a nave descendió precipitadamente hacia una playa en Barbados llamada Paradise, donde se encontraban varios bañistas. .  “Pégate al agua, Felo, pégate al agua”, le gritó el co-piloto a Wilfredo Pérez, llamándolo por su apodo.  La nave se estrelló en las aguas de Deep Water Bay antes de llegar a las arenas de la playa.

Solamente recuperaron 9 de los 73 cadáveres, y éstos en pedacitos.  No hubo sobrevivientes.

LAS EVIDENCIAS DEL TERROR

Inmediatamente después de la voladura del avión, Hernán Ricardo llamó desde su hotel a sus jefes en Caracas:  Orlando Bosch y Luis Posada Carriles.  Les dejó el siguiente mensaje a Posada con Marinés Vega:   “Estamos en una situación desesperante.  El autobús estaba lleno de perros.  Mándenos a alguien que pueda reconocer.  Estaré esperando cerca en la heladería cerca de la embajada por si acaso pasa algo y tenga que pedir asilo ahí”.

Ricardo y Lugo, quienes habían regresado el mismo día a Trinidad, fueron arrestados esa misma noche en el hotel donde se hospedaban.  Confesaron.  Le contaron a Dannis Ramdwar, Comisionado de la Policía trinitaria, que les pagaron $25,000 para volar el avión.  Dividido entre 73, quiere decir que cada vida valió solamente $342.47.

Para verificar las evidencias, consultar los siguientes documentos publicados por el Archivo de Seguridad Nacional, de la Universidad George Washington:

http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB202/19761026_ramdwar.pdf

http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB202/19761027_waterman.pdf

http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB202/19761027_king.pdf

http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB202/19761027_burroughs.pdf

Hernán Ricardo le dibujó a la policía de Trinidad el detonador de las bombas, y le indicó como hizo para programar la explosión.  También le dibujó un diagrama de la estructura política-militar de la organización terrorista anti-cubana llamada CORU.   El diagrama detalla como la directiva y los operativos militares responden directamente al FBI y a la CIA.

A raíz de las confesiones de Lugo y Ricardo en Trinidad, la policía en Venezuela arrestó a Posada y a Bosch en Caracas.  Encontraron un arsenal en la oficina de Posada Carriles en Caracas, más el itinerario de los vuelos de Cubana Aviación.  También un reporte escrito a mano por Hernán Ricardo para Posada sobre entidades cubanas en Barbados, Colombia, Panamá y Trinidad.  Entidades que habían sido bombardeadas por Hernán Ricardo anteriormente. Los tribunales en Caracas condenaron a Lugo y a Ricardo a 20 años de cárcel.  Bosch salió libre por su “buena conducta” después de varios años de prisión.  Sin embargo, antes de que el tribunal pudiese dictaminar un veredicto en el proceso, en 1985 Posada Carriles se escapó de la cárcel San Juan de los Moros en Guárico.  Utilizó por lo menos $50,000 para escaparse.

Quince días después de haberse escapada de la cárcel, sus cómplices lo ayudaron a salir del país.  Llegó a Aruba en bote y una semana después a Costa Rica en avión.  De ahí a San Salvador, donde inmediatamente comenzó a trabajar en la base militar de Ilopango, lado a lado con Félix Rodríguez, un operativo de alto rango de la CIA.  Su responsabilidad era suministrarle armas a las Contras de Nicaragua. Armas que compraban a través del narcotráfico.  Esta operación llegar a ser conocida como el escándalo de Irán-Contra.

Posada se pasó los próximos años en América Central, trabajando con los servicios de inteligencia de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Pero en la década de los 90s, dirigió su ira nuevamente hacia Cuba, una isla que luchaba para echar a andar la industria turística para contrarrestar el desastre económico después del derrumbe del campo socialista. Desde su guarida en Centroamérica, reclutó mercenarios guatemaltecos y salvadoreños para cometer actos terroristas en Cuba. Pusieron bombas en los mejores hoteles y restaurantes del país:  El Nacional, La Bodeguita del Medio, El Tropicana y otros. Una de las bombas mató al turista italiano, Fabio DiCelmo.

Cuba sabía que varias organizaciones anticubanas de Miami y New Jersey financiaban la campaña de terror contra la industria turística y que el autor intelectual era Luis Posada Carriles.  Para tratar de lograr que el FBI arrestara a los terroristas, Cuba envió a varias personas a los Estados Unidos con la tarea de penetrar las organizaciones terroristas.

En vez de extraditar o procesar a Posada Carriles por la voladura del avión, el gobierno de los Estados Unidos lo protege.

Venezuela pidió su detención preventiva con fines de extradición por la voladura del avión en mayo de 2005 y un mes después, presentó los documentos formales para la extradición.  Hay 73 cargos de homicidio en primer grado pendiente contra Posada ante un tribunal penal en Caracas.  Aunque la solicitud de extradición no ha sido desestimada, el gobierno de los Estados Unidos la ha desatendido.

En el ínterin, Washington acusó a Posada Carriles simplemente de haber ingresado a los Estados Unidos de manera ilegal, como si el terrorista hubiese llegado a cosechar alcachofas en California.

Posada alegó que no podía regresar a Venezuela, porque sería torturado en una cárcel de Caracas.  Uno de los episodios más vergonzosos en la historia de la jurisprudencia estadounidense ocurrió durante el trámite de inmigración en El Paso. Los fiscales de Inmigración le sirvieron le guiñaron un ojo al juez para que éste pudiera concederle a Posada protección contra una posible deportación a Venezuela.

Posada citó a un solo testigo en apoyo a su pedido de acuerdo a la Convención contra la tortura.  Un supuesto experto sobre la situación de derechos humanos en Venezuela, quien alegó que era “claramente probable” que Posada sería torturado por agentes cubanos en Venezuela.  El testigo se llama Joaquín Chaffardet, amigo, socio y antiguo jefe de Posada en la agencia de inteligencia venezolana (DISIP) en la década de los 70s.

No se les ocurrió a los fiscales de Inmigración hacerle contra-interrogatorio a Chaffardet.  El juez consecuentemente nunca se enteró que Chaffardet no era un testigo desinteresado y que estaba parcializado a favor de Posada.

La táctica de Inmigración para proteger a Posada funcionó.  El Juez William Abbott acreditó el testimonio de Chaffardet y determinó existía una “clara probabilidad” que Posada fuese torturado si lo deportaba a Venezuela.  Una calumnia, ya que no existe evidencia alguna que en Venezuela torturan a los presos.  Son los Estados Unidos los que torturan a sus presos, como podemos ver con nuestros propios ojos en las fotos de los presos abusados y torturados por los soldados estadounidenses en las cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo.

Como que la decisión del Juez de Inmigración era del agrado de la Casa Blanca, Inmigración no apeló la decisión.  Posada no puede ser deportado a Venezuela, aunque esa decisión no impide que pueda ser extraditado a Venezuela.  La ley de extradición tiene prioridad a la ley de inmigración.  El caso que establece precedente es el del ex-dictador venezolano, Marcos Pérez Jímenez, quien pidió asilo en los Estados Unidos para evitar ser extraditado a Venezuela donde lo querían procesar por corrupción.  El 19 de julio de 1963, el Tribunal de Apelaciones de Inmigración dictaminó que el trámite de inmigración juega un papel secundario al proceso de extradición y puede hasta innecesariamente entorpecer la extradición.  Ordenó que se suspendiera el trámite de inmigración para determinar primero si la extradición procede.  Si ésta procede, los trámites de inmigración se cancelan.  Pérez-Jímenez fue extraditado a Venezuela, y condenado en Caracas por corrupción.

La ley está clara.  La orden del Juez de Inmigración no impide el proceso de extradición.  Tanto el tratado de extradición con Venezuela, como la Convención de Montreal para la protección de la aviación civil obligan a los Estados Unidos a extraditar o procesar a Posada Carriles por 73 cargos de asesinato.  Es más, el Artículo 7 de la Convención de Montreal dice explícitamente que el país donde se encuentra el acusado está obligado sin excepción alguna de extraditar o procesar en su territorio al terrorista.

Washington siempre quiso liberarlo, pero no lo pensó prudente políticamente.  En vez de extraditarlo o procesarlo, Washington decidió enjuiciarlo por mentiroso.  El 11 de enero de 2007, la Administración Bush lo encausó con 7 cargos de fraude inmigratorio.  En vez de acusarlo de asesinato o terrorismo, lo acusan simplemente de haber mentido en un formulario de inmigración.

EL DOBLE RASERO ES INSOSTENIBLE

¿Qué pensaría el pueblo de los Estados Unidos si Pakistán captura a Osama Ben Laden, y en vez de extraditarlo a los Estados Unidos como el autor intelectual del terrorismo del 11 de septiembre, Pakistán lo acusa solamente de no haber pasado por una garita de inmigración cuando ingresó al país y de haberle ocultado a los oficiales los detalles de su forma de entrada?

Pero ni siquiera hubo seriedad de la fiscalía con los cargos de fraude inmigratorio contra Posada.  El 8 de mayo de 2007 la Jueza Kathleen Cardone dispuso la liberación definitiva del terrorista desestimó todos los cargos.

Fue una causa legal que la fiscalía jamás debería haber presentado. La propia jueza Cardone dice en su decisión “el centro de este caso no es “el terrorismo. Es el fraude migratorio. El terrorismo y la decisión de si un individuo debe ser o no clasificado como terrorista, descansa en la discreción de la rama ejecutiva” y agrega que no está dispuesta a dar solución a lo que califica en su dictamen como “una papa caliente” para el gobierno norteamericano.

La Jueza también hace hincapié sobre el absurdo de que, de haber sido procesado por fraude y por mentir la condena máxima de que habría sido acreedor el terrorista era de entre seis y doce meses de prisión, que ni siquiera habría cumplido, ya que le hubiesen acreditado el más de un año que llevaba preso.

Para mantenerlo preso, los Estados Unidos le habría bastado con aplicar su propia Ley Patriota y reconocer que la liberación del terrorista “amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos o la seguridad de la comunidad o de cualquier persona” para impedir su liberación.

La conducta del gobierno de los Estados Unidos en torno al caso Posada está en abierta violación de la Resolución 1373 (2001) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que el mismo Presidente Bush promovió, y también de la Convención Internacional para la Represión de los Atentados Terroristas Cometidos con Bombas, que entrara en vigor el 23 de mayo de 2001, y la Convención para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Aviación Civil, que entrara en vigor el 26 de enero de 1973.

Posada anda libre en las calles de Miami, ciudad predilecta de muchos terroristas anti-cubanas.  Un amigo mío me cuenta que lo vio el otro día en cola, comprando mercancía en una tienda llamada Publix de la calle Coral Way en Miami.

Venezuela no descansará hasta que Posada sea procesado por el asesinato a sangre fría de las 73 personas que iban a bordo ese avión de pasajeros hace tres décadas. El doble rasero con el cual la Casa Blanca combate el terrorismo es insostenible. No hay terroristas buenos y terroristas malos. Todos los terroristas deben ser procesados, para que rindan cuentas por los crímenes que han cometido.

El poder militar sin justicia es terror, y el poder político sin justicia es tiránico.  El caso Posada Carriles, igual que el caso de los Cinco, muestra el verdadero rostro político del gobierno de los Estados Unidos: una tiranía terrorista.

Muere el terrorista Luis Posada Carriles (+ Archivo y Videos)

El terrorista Luis Clemente Faustino Posada Carriles murió hoy a los 90 años sin pagar sus crímenes. Foto: Internet

El terrorista Luis Clemente Faustino Posada Carriles, de 90 años, salió de su país de origen, Cuba, con la sola intención de acabar con la Revolución de la isla. Dedicó su vida a cometer actos de terrorismo de los que fueron víctimas personas inocentes como las que viajaban en el avión que hizo explotar en 1976.

Carriles falleció en la madrugada de este miércoles sin haber pagado por este crimen ni por los otros tantos actos terroristas que figuran en su historial criminal, como atentados contra el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro.

Carriles estuvo vinculado a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), organización de extrema derecha creada en 1981 y asentada en la Florida (Estados Unidos). Trabajó como agente de la CIA desde 1961. En 1967 fue enviado por la agencia estadounidense como “asesor de seguridad” de los servicios secretos de las dictaduras militares en Argentina, Chile, El Salvador, Guatemala, Venezuela.

Entrenado por el Ejército de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas (instalaciones ubicadas en Fort Benning, en el estado de Georgia), recibió asesoramiento en explosivos, terrorismo y asesinato en los años sesenta para efectuar acciones militares contra la población civil de Cuba.

Fue el autor intelectual del atentado terrorista al vuelo aéreo 455 de Cubana de Aviación, el 6 de octubre de 1976. Organizó una serie de atentados con bombas contra hoteles de La Habana en 1997. Fue miembro del Ejército de los Estados Unidos y funcionario policial en Venezuela.

Bajo los seudónimos de Ramón Medina, Ignacio Medina, Juan José Rivas, Julio César Dumas, Bambi y Franco Rodríguez Mena, entre otros, se le vio recorrer buena parte del continente como “operativo” de la CIA, sin abandonar sus planes anticubanos.

Conozca más de la formación y actuación de este terrorista:

1.- Luis Posada Carriles nació en Cienfuegos, Cuba, en 1928. Se nacionalizó en Venezuela y fue entrenado para formar parte del Ejército de Estados Unidos.

2.- Documentos desclasificados por el gobierno de EEUU demostraron que Posada Carriles trabajó como agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés) entre 1960 y 1974, tiempo en el que fue enviado por esta organización como asesor de Seguridad de los servicios secretos de Venezuela, Guatemala, El Salvador, Chile y Argentina.

3.- En Venezuela, se incorporó a la extinta Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) y dirigió varias torturas.

4.- Recibió financiamiento por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), integrada por seguidores del dictador cubano Fulgencio Batista en Estados Unidos.

5.- En 1961, se incorporó a los preparativos de una invasión mercenaria a Cuba por Playa Girón y formó parte de la Operación 40 encargada de apoyar el desembarco.

6.- En 1971, protagonizó un atentado fallido contra el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien realizaba una visita oficial a su homólogo chileno, Salvador Allende.

7.- En 1976 se vio involucrado en el asesinato de Orlando Letelier, canciller chileno durante la gestión de Allende.

8.- También en 1976, organizó y llevó a cabo desde Venezuela el atentado contra un avión de Cubana de Aviación, ocurrido el 6 de octubre de ese año, en el que murieron 73 pasajeros, entre ellos jóvenes deportistas.

Por este hecho, fue encarcelado en Venezuela, pero se fugó el 18 de agosto de 1985, durante el cambio de guardia nocturna de los vigilantes. Desde ahí, se desplazó por Honduras, Guatemala y El Salvador, desde donde siguió ampliando su historial de terror y apoyó las actividades de contrarrevolución en Nicaragua.

8.- Posada Carriles organizó numerosos ataques con explosivos a varios hoteles en La Habana en 1997, acciones que él mismo reconoció públicamente un año después en una entrevista con el diario estadounidense The New York Times.

9.- En el año 2000, intentó acabar de nuevo con la vida de Fidel Castro, en esta ocasión durante la Cumbre Iberoamericana que se desarrolló en Panamá. La acción fue frustrada y Posada Carriles quedó detenido junto a otros tres criminales: Gaspar Eugenio Jiménez, Pedro Remón y Guillermo Novo. Sin embargo, en el 2004 fue indultado por la presidenta saliente de Panamá, Mireya Moscoso.

10.- En 2005 entró ilegalmente a EEUU. Fue encarcelado por esta acción, pero dos años después pagó una fianza y un juez lo dejó en libertad. En 2011, la jueza Kathleen Cardone lo libró del delito migratorio por considerarlo “viejo e inválido”. Desde entonces, vivió en ese país, específicamente en Miami, amparado por el Gobierno norteamericano.

Todo sobre Luis Posada Carriles en Cubadebate:

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En video, la historia del terrorista Posada Carriles:

 

(Con información de Cubadebate y Telesur)