El tiempo y los átomos

 

01DEn épocas del macartismo, cuestionado por el Comité de Actividades Antinorteamericanas acerca de la preservación de los secretos nucleares, Robert Oppenheimer, director del Proyecto Manhattan, explicó que era imposible. “Es Física ― les dijo ― y la Física no puede ser convertida en secreto…”

Desde las espadas, las lanzas, la pólvora y la dinamita, hasta las armas más destructivas y sofisticadas como la aviación, los submarinos y los misiles; así como los gases neuroparalizantes, vesicantes e irritantes y las sustancias biológicas, son productos industriales imposibles de fabricar sin contar con el desarrollo económico y científico técnico necesario. Paradójicamente, la creación de la bomba atómica fue un importante resultado científico del siglo XX.

Para diseñar, producir y operar armas atómicas se requiere no solo de dinero para asumir los enormes costos que ello requiere, sino de capital humano y de capacidades y costosas infraestructuras para la investigación y experimentación, así como, determinado potencial científico, especialmente en la física y las matemáticas.

Por esas razones, para impedir la proliferación nuclear, lo más efectivo ha sido la prohibición de las transferencias de información, tecnologías, materiales radioactivos como uranio enriquecido, plutonio y tritio, aceros y otros metales especiales; así como simuladores y otros medios. No obstante, algunos estados han violado tales disposiciones.

Una dificultad que no ha podido ser resuelta es la que se asocia al carácter dual de ciertos equipos tecnológicos y materiales radioactivos, destinados a objetivos civiles, que también pueden desviarse hacia cometidos militares, incluso al terrorismo. Ejemplo de ello son los reactores nucleares concebidos con fines civiles que, como un residuo, generan plutonio que puede ser empleado para construir armas atómicas.

De hecho, el desarrollo económico y cultural determina los plazos que diferentes países han necesitado para producir armas atómicas.

En la década del cuarenta, en plena II Guerra Mundial, partiendo desde cero, a Estados Unidos le tomó unos cuatro años desarrollar la bomba atómica y fabricar tres de ellas. La Unión Soviética invirtió alrededor de nueve años, Inglaterra que tuvo el respaldo norteamericano seis, Francia la misma cantidad y China demoró nueve.

Países como India y Pakistán que desarrollaron sus programas atómicos nucleares bajo las prohibiciones establecidas por el Tratado de No Proliferación Nuclear, trabajaron durante 20 y 25 años respectivamente. En ese ámbito quien más se esforzó fue Corea del Norte, que invirtió en ese objetivo desde 1957 hasta 2005. ¡Casi cincuenta años!

Alguien sabe: ¿Cuánto le tomará a Irán que ya dispone de todo lo necesario acceder al arma nuclear? Tratar de averiguarlo puede resultar explosivo. Allá nos vemos.