Propuestas constitucionales

                                 

                 

                                                                  

ASAMBLEAAl instalar la Comisión Redactora, la Asamblea Nacional de Cuba ha puesto en marcha la fase pública y con participación popular de los trabajos para la reforma constitucional. Se trata del punto de partida de un proceso político de extraordinaria relevancia y riqueza, de matices que involucrarán a las instituciones del estado y sociales, la sociedad civil y la población en general. Según afirmó Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista, se trata de una tarea “…Intensa por su contenido y gigantesca porque moverá a todo el país…”

Por tratarse de un tema asociado a los elementos esenciales de la superestructura institucional, el derecho y la actividad social en general, la redacción de la Constitución dará lugar a reflexiones conceptuales profundas, diversas y plurales, acompañadas por la amplia participación social y el espíritu abierto necesario para crear el marco jurídico requerido por el perfeccionamiento integral del sistema político y el modelo económico socialista cubano.

Las reflexiones y los enriquecedores debates en torno a la Constitución, tributaran a la formación de nuevos consensos y con ellos, a la cohesión social en torno a la meta común de avanzar en la construcción de un nuevo modelo socialista. La designación de Raúl Castro, Primer Secretario del Partido Comunista, ponente y estratega de los cambios en la sociedad cubana, aseguran el aliento renovador, no solo de la letra sino también del espíritu de la nueva Constitución.

La composición de la Comisión elegida por la Asamblea Nacional en la cual predominan los dirigentes del Partido Comunista de Cuba, con cinco miembros del Buró Político y los líderes de la Central de Trabajadores, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Federación Estudiantil Universitaria y la Asociación de Agricultores Pequeños, sugiere el desencadenamiento de un intenso quehacer político, orientado y conducido por ellos.  

Seguramente, la participación de las estructuras institucionales y la población en el aporte de ideas para la elaboración de los preceptos de la nueva Constitución, conllevará intensos debates y marcará un hito en las nuevas formas de participación social en el diseño de las estrategias y las políticas nacionales.

Tal vez el creciente acceso de los cubanos a las redes sociales y la masificación de las nuevas tecnologías, permita utilizar los medios electrónicos para captar propuestas, sugerencias y aportes de los ciudadanos cubanos desde cualquier lugar del país o del mundo. Es de esperar que en este cometido la intelectualidad creativa, científica y académica, así como los periodistas y juristas, entre otros profesionales, tengan una participación relevante. Quizás la prensa nacional encuentre el modo de conceder espacios a los contenidos de los debates y trabajos. El pensamiento avanzado, comprometido con los destinos del país, debe hacer su aporte.   

Según se ha adelantado, las labores constituyentes se nutrirán de la tradición constitucional cubana, que en alrededor de cien años, produjo seis textos, algunos de ellos significativos y obviamente se tendrán en cuenta los conceptos que las luchas sociales y los avances civilizatorios han incorporado a la cultura universal, tal es el caso de toda una generación de contenidos asociados al género, la diversidad sexual, la racialidad, la emigración, las cuestiones ecológicas y ambientales, la integración, la propiedad intelectual y multitud de otros asuntos.

La democratización y la modernización de los intercambios informativos y la transparencia en la dirección política y la gestión gubernamental, asistidas por el impetuoso desarrollo y la popularización de nuevas tecnologías, la difusión de las ideas, el derecho a manifestarse, así como a pensar y opinar diferente, sin hacer causa común con estereotipos vigentes ni concesiones al pensamiento dominante, seguramente se plasmarán en formulaciones de vanguardia que influirán en un rediseño del estatus de la prensa y los medios de difusión.

En el diseño del modelo socialista que se intenta alcanzar, difícilmente puedan omitirse los esfuerzos por la democratización de la sociedad socialista y la complementación de los poderes del estado en la búsqueda de eficaces mecanismos de control social del poder. Seguramente los preceptos que rigen el sistema electoral serán calibrados en búsqueda de la mayor eficacia, como también ocurrirá respecto a la administración de justicia.

El trabajo recién comienza, no tiene fecha de terminación y la lógica de Raúl de: “Sin prisa, pero sin pausa”, seguramente reserva los mejores y más creativos momentos. La expectativa ha concluido, de lo que se trata ahora es de ocupar todos los espacios, responder a las convocatorias, participar y apoyar…Allá nos vemos.