LA MADRE DE TODAS LAS CUMBRES

                                                            Jorge Gómez Barata

Ningún encuentro entre dos mandatarios para tratar problemas decisivos ha sido tan rentable y con efectos más inmediatos que el sostenido entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el Líder Supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un. El saldo no pudo ser mejor: todos ganaron.

El primer éxito es que, en una situación extrema, la reunión haya sido finalmente negociada entre Estados Unidos, las dos coreas, China, Rusia y Japón. Ello evidencia que una negociación funciona cuando existe voluntad política para realizarla y capacidad de los interesados para gestionarla.   

Para Trump, que se empeña en deshacer todo lo que Obama realizó, se trata del primer éxito en un contexto externo caracterizado por acciones confrontacionales, que involucran tanto a aliados como a adversarios. Entre los primeros figuran Europa, el grupo de los países más desarrollados del mundo (G7), Canadá, México, y Japón, y entre los segundos China es la principal aludida.

Para Kim Jong-un, cuyo perfil político se desdibujó por los cuestionamientos de política interna, sus acciones, y la retórica nuclear, fue dañada por una intensa propaganda, la cita en Singapur resultó ser un lavado de imagen que lo ha legitimado como un estadista talentoso, determinado, prudente, y como un hábil negociador. De hecho, al convertirse en interlocutor de Trump, Kim rompió el aislamiento de su país y el suyo propio.

Lo curioso es que tanto Trump como Kim obtuvieron sus relevantes éxitos sin gastar un solo dólar, sin disparar un misil, y sin perjudicar a nadie. La fórmula no puede ser más idónea.

Ninguna reserva acerca del encuentro puede ocultar el significado de los intensos y exitosos intercambios políticos, que involucraron a los presidentes y altos funcionarios de Estados Unidos, Corea del Norte y del Sur, China, Rusia, Japón y Singapur quienes examinaron los más urgentes e importantes asuntos políticos y de seguridad de la región, en primer lugar, la desnuclearización de Corea del Norte, y la normalización de las relaciones con Corea del Sur.

Además de la destrucción del polígono de pruebas nucleares de Corea del Norte, y el desmantelamiento de facilidades utilizadas por Corea del Sur para realizar propaganda subversiva contra el Norte, Estados Unidos suspendió indefinidamente las maniobras conjuntas en la región.

Con la reunificación en el horizonte y la mención a la presencia de 32 000 efectivos militares estadounidenses, así como la posibilidad para Corea del Norte de recibir inversiones, transferencias tecnológicas, y asistencia, para Corea dl Norte aparece la oportunidad de, por primera vez en su historia, insertarse en la comunidad internacional. La posibilidad de que Trump viaje a Pyongyang y Kim a Washington es de una importancia trascendental

 Sin duda habrá obstáculos, retrancas, quizás aplazamientos, incluso probables retrocesos, pero nada podrá borrar lo alcanzado. No se trata de un primer paso, sino de un paso de siete leguas, o en el estilo asiático, el fin de una Larga Marcha o un Gran Salto adelante. Allá nos vemos.