Si viajas a Cuba, deja tu vicio en casa

   “Desde los tiempos de la nana”, como dicta el refranero cubano, se conoce que el uso de los hoy llamados estupefacientes, era una actividad muy normal en todo el mundo. Inclusive las tribus aborígenes de cualquier lugar al descubrir la inhalación de humo de ciertas yerbas, logran que esto se convierta en una especia de gozo fisiológico.

   Esto se entroniza y agudiza con la presencia de los colonizadores que logran “con el tiempo y un palito”, hacer más accesible y de manera comercial los medios para el “disfrute” de semejantes drogas.

   Allá por los años 3,000 ANE, o sea hace más de 5,000 años, se comenzaron los primeros cultivos y usos de opacios en la parte asiática de la tierra. Después vinieron los sembrados  de la hermosa flor la Amapola, con la que se produce, con su jugo, el opio así como en   América el uso  de la Coca y la Marihuana,  se generaliza ya este nuevo producto del agro. Primero medicinal y después se industrializa (de manera clandestina) para producir las drogas como estupefacientes alucinógenos. Ya en China, India y otras grandes regiones se mejoran  estos sembrados para convertirlos en productores de materia primas para la Morfina y la Heroína (1,874), que además de medicamentos muy importantes, se coinvierten en drogas prohibidas para su uso como instrumento recreativo.

   Así como el café se crea, según la leyenda, en Etiopía y  Arabia por el siglo X, cuando un pastor descubre que sus cabras cuando ingieren ese grado crudo cultivado entonces, se mantienen activas y despiertas por las noches.

   Tanto en Europa como después viniendo nuestra zona de Continente Americano, tenemos que este consumo, sobre todo en Norteamérica, se convierte en insaciable que hace que los productores del Sur, aumenten sus capacidades para satisfacer esa creciente demanda. Esto además de ser muy perjudicial para la salud cuando se emplea como alucinógeno, ya es una floreciente industria clandestina muy combatida pero a la vez corruptora de poderes especiales con sus luchas internas para dominio de los mercados.

    Nunca ni ahora en nuestra patria, Cuba, esto no es generalizado, la ciudadanía no se comporta con una ni siquiera mínima parte, deseosa de adquirir estas drogas, como ocurre en otras naciones del continente. Ha sido un asunto de interés educacional en nuestra sociedad, aunque de vez en vez se confrontan esporádicos usos de estos estupefacientes entronizados en su mayoría, a través del turismo.

  Hay naciones que estas cosas de consumir algunas drogas como uso social está permitido, como lo es en Canadá, por ejemplo, así como en otras partes. Pero las leyes cubanas en este asunto son muy estrictas, y no permiten que se introduzcan drogas ni siquiera  como usos personales. Así que los turistas canadienses, que son la mayoría en nuestra patria, con más de 1,1 millón cada año,  se tendrán que acostumbrar cuando visitan Cuba, a abstenerse de  sus “entretenimientos” personales.

   Les hablo, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.