¡Por fin México! López Obrador gana las presidenciales de México, Primer Discurso del nuevo Presidente

El izquierdista Andrés Manuel López Obrador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ganó las elecciones presidenciales mexicanas con una holgada diferencia frente a sus oponentes, de acuerdo con encuestas a pie de urna.

A unos 20 puntos de distancia, con entre el 27% y el 23% de los votos, quedaría en segundo lugar Ricardo Anaya del conservador Partido Acción Nacional (PAN) y en tercera posición José Antonio Meade del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), con entre el 22% y el 26% de los sufragios.

En una rueda de prensa, Meade reconoció que las “tendencias no favorecen” al PRI y deseó a López Obrador el “mejor de los éxitos”.


Las élites llevan decenios robándose México. Andrés Manuel López Obrador, AMLO como le llama su pueblo, es un hombre ajeno a las élites desde hoy es el nuevo presidente de MEXICO

Andrés Manuel López Obrador ganó este domingo las elecciones presidenciales en México, según varias encuestas de boca de urna, y lleva a la izquierda al poder de la segunda economía latinoamericana por primera vez en la historia.

En su tercer intento consecutivo de alcanzar la silla presidencial, AMLO, como se lo conoce entre los mexicanos, se presentó como el candidato antisistema y obtuvo más de 40% de los votos este domingo, según tres encuestas a boca de urna.

Más de veinte puntos por delante de su rival Ricardo Anaya, impulsado por una coalición de derecha e izquierda (PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano) y aún más de José Antonio Meade, del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien aparece en un lejano tercero.

“La información de los resultados con la que cuento me indica que la tendencia favorece a Andrés Manuel López Obrador. Hace unos minutos hablé con él (vía telefónica) reconozco su triunfo y le expreso mi felicitación y le deseo el mayor de los éxitos por el bien de México”, expresó Anaya, desde su cuartel de campaña.

López Obrador, de 64 años, supo capitalizar el hartazgo en México por una violencia brutal y una corrupción rampante, tras un sexenio de gobierno de Enrique Peña Nieto del PRI.portada

– Cambio del mapa político –

Los candidatos de Morena, la coalición que lidera López Obrador, que actualmente no gobiernan ningún estado, se llevan además el triunfo de cinco de las nueve gobernaciones en disputa, según encuestas a boca de urna. Este triunfo modifica definitivamente el mapa político en los 32 estados que conforman México y que hasta ahora eran gobernados mayoritariamente por el PRI y el PAN.

Así Claudia Sheinbaum, de esa coalición, se convirtió este domingo en la primera mujer electa a la alcaldía de la Ciudad de México.

Además de elegir presidente, unos 89 millones de mexicanos estaban convocados para votar gobernadores, alcaldes, senadores y diputados locales y federales entre los más de 18.000 puestos en disputa. Se trata de la primera vez que se eligen tantos cargos en un solo proceso.

Las elecciones ponen fin a la campaña electoral “más sangrienta” de la historia reciente de México, con al menos 145 políticos asesinados desde septiembre (de ellos 48 eran precandidatos y candidatos), cuando se inició el proceso electoral, según la consultora Etellekt.

Un número significativamente mayor al registrado en 2012, cuando nueve políticos y un candidato fueron asesinados.

Flora Reséndiz González, una militante del Partido del Trabajo (PT) de México se sumó a la lista de muertos tras ser asesinada este domingo “con arma de fuego” en el estado de Michoacán (oeste), antes de la apertura de las casillas para las elecciones, informó la fiscalía regional. También un miembro del oficialista PRI fue asesinado en el central estado de Puebla.

– ¿Trump vs AMLO? –

En su proyecto de nación 2018-2024, AMLO pretende un rescate del campo, revisar millonarios contratos derivados de la reforma energética, un gobierno “austero, sin lujos ni privilegios” y reducir sueldos de altos funcionarios públicos hasta en un 50%. Todo para incrementar programas sociales y reducir la pobreza, que alcanza a más de 53 millones de personas y con más de siete millones viviendo en pobreza extrema.

El problema es que muchos mexicanos y analistas le critican una falta de propuestas concretas, bajo una retórica “populista” que podría conducir al país por la misma senda de la crisis económica en Venezuela.

Una de las mayores interrogantes es la relación de AMLO con el presidente estadounidense Donald Trump y sobre todo, cómo dos modelos tan antagónicos funcionarán a ambos lados del Río Bravo, en temas tan vitales como migración y negociaciones hacia un renovado Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

De su lado, el gobierno estadounidense aseguró que nada cambiará.

“Creo que a la gente le sorprendería pero el presidente Trump tendrá el mismo trato con él que el que tiene con otros líderes extranjeros. Espera reunirse con él pronto”, declaró John Bolton, asesor de seguridad nacional del presidente norteamericano.

México es un país profundamente elitista atravesado hoy por la violencia y la corrupción. Un país donde las mafias han matado sin pudor cuando han visto peligrar sus privilegios. Y que no ha querido o no ha sabido imponer al Estado por encima de esas mafias de los cárteles. Las élites en México han manipulado invariablemente los resultados electorales. Al actual Presidente, Peña Nieto, le descubrieron un entramado de compra de votos. Pero el Estado mexicano fue construido por el PRI y su sesgo está marcado por todos los rincones. De ahí la impunidad histórica del robo electoral.

Durante muchos años los políticos mexicanos han estado intentando quitarse entre ellos votos de ese 50% que votaba. ¿Qué pasaba con ese otro 50% que no lo hacía? La victoria histórica que prometen las encuestas tendrá mucho que ver con que, por vez primera, va a aumentar mucho la participación. La polarización política ha sido una estrategia correcta. López Obrador lleva años recorriendo México, cada rincón, bastándole que hubiera una docena de personas interesadas para que le mereciera la pena hacer mil kilómetros. No es verdad que todo sea la televisión. La gente de México ha podido ver la honestidad, la sobriedad y la firmeza de López Obrador cara a cara en las calles y plazas del país.

López Obrador tiene olfato político y hace cierto eso de que la política es un arte. Un arte que dibuja cuándo te tienes que ir de un partido (el PRD, convertido en una caricatura), cuándo tienes que fundar otro, cuando tienes que decir que no y cuándo tienes que negociar con los que son capaces de fundir tus alas y hacer que te estrelles contra el suelo. Un arte, porque una ciencia no es. Ese olfato le ha ayudado a no tirar la toalla cuando le decían que se le había pasado su tiempo (y así parecía), cuando apostaba por ser él mismo cuando su entorno le decía que lo fuera menos (y sus frases contundentes así lo recomendaban), cuando decidía ser muy firme en sus principios como la posibilidad de ser flexible en las formas en un país donde la promiscuidad política hace inocente a una bacanal convocada por faunos experimentados en el bosque más tupido en el solsticio de verano. López Obrador está reinventándo la política en México y convirtiendo la antítesis en una posibilidad de gobernar un mundo que está perdiendo el oremus con la insania de Trump incendiando el mundo. Pero la tesis siempre forma parte de la síntesis y eso está lleno de riesgos.

En tiempos de incertidumbre, esos donde lo viejo se empeña en no llegar y lo nuevo aún es virtual, los liderazgos son los catalizadores necesarios para construir un pueblo que se entienda a sí mismo en esa voluntad de cambio. Pero los liderazgos heredan los Estados, con todos sus sesgos, sus cargas, sus funcionarios, sus leyes, sus ramificaciones en la sociedad civil, sus problemas históricos, y con toda la capacidad que tienen los políticos del régimen de poner palos en las ruedas a cualquier cambio incluso cuando están fuera del Estado. Porque aún siendo bastante probable que López Obrador gane el Gobierno, eso no significa que gane el poder. En un país, además, tan lejos de Dios y tan cerca del Muro que quiere construir Donald Trump.

Llegar a la política con el plan de no robar libera muchos recursos para invertir en el pueblo (ahí está el ayuntamiento de Madrid liderado por Podemos: más de mil millones anuales de superávit en los últimos tres años). Pero para eso necesitas rodearte de gente que ni se le pase por la cabeza meter la mano en el cajón. El entorno más cercano de López Obrador tiene un compromiso político con las mayorías, tan alejado de la política como negocio, que refuerza esa idea de gabinete con capacidad de luchar contra la corrupción -tan vinculada a las privatizaciones- y hacer de la austeridad de los políticos la condición de una vida mejor para los mexicanos.

Los complicados equilibrios políticos en México han echado por tierra cualquier análisis de las coaliciones en términos de ideología. Con López Obrador está la izquierda del PTE y la derecha del PES; el PRI presenta como candidato a la presidencia a una persona que no es del PRI, lo que demuestra poca confianza en ellos mismos; la derecha del PAN se presenta en alianza con la izquierda clásica del PRD. Los políticos clásicos mexicanos han demostrado su capacidad superviviente y, como el aceite en el agua, permanecen siempre arriba primando sus intereses sobre cualquier proyecto. De ahí que la capacidad de travestismo de los políticos del PRI y del PAN, capaces de irse a donde sea con tal de mantener su privilegio, chocará con las exigencias izquierdistas del pueblo que ha construido la ilusión del cambio, ¿hay manera humana de conciliar todas estas aristas?

México entra en Transición (lejos de cualquier maximalismo económico, lo que demuestra mucha inteligencia por parte de López Obrador) y sería bueno que tomara nota de los errores de la Transición española, esa que con tanta arrogancia se vendió en América Latina con el fin de que fueran las élites, sin participación del pueblo, las que protagonizaran un cambio con grandes dosis de gatopardismo en lo sustancial. Andrés Manuel López Obrador es un hombre honesto y práctico que, muy probablemente, se va a enfadar cuando quiera cambiar cosas y algunos no quieran dejarle. El neoliberalismo es un sentido común que beneficia a una mafia muy poderosa. Esa mafia va a presionar con sus infinitas herramientas si se ve en peligro.

Ahí será verdad entonces que solo el pueblo salva al pueblo. La ruptura del aislamiento de México respecto de América Latina es otro de los grandes logros de AMLO. América Latina espera a México y México es una bisagra entre EEUU y el Sur que va a multiplicar su fuerza cuando regrese a liderar el continente.

Las mujeres siguen siendo un sujeto político a la espera (llama la atención que en varios libros que acaban de salir sobre los problemas de México, las mujeres, sometidas a una tensión patriarcal con maneras esclavistas en el país, sean las grandes ausentes). Sin embargo, en la primera línea que acompaña a López Obrador hay mujeres que forman parte de los mejores cuadros políticos de toda América Latina. Morena, el partido movimiento que sostiene este proyecto, sabe que no puede perder el contacto con la calle, con los movimientos sociales, con el feminismo, con el sindicalismo democrático. Morena, que tiene nombre de mujer, es el instrumento del cambio y ha aprendido del error que supone sacrificar el partido y el movimiento por el peso y la urgencia de lo institucional.

López Obrador es el catalizador de la energía de este pueblo que vuelve a creer. Será el pueblo consciente y organizado quien, con ese liderazgo, hará posible el cambio en México. Es por eso que, por vez primera en décadas, el mundo está esperando que López Obrador gobierno México y líderes de todo el mundo han expresado el convencimiento de su victoria. El nuevo gobierno de Sánchez en España, apoyado por Unidos Podemos, marca también una nueva relación que promete ser virtuosa. Una advertencia igualmente a los que puedan estar pensando en otro fraude electoral (que difícilmente querrá cambiar el signo de la presidencia pero que intentará hacer trampas en las cámaras para dificultar la tarea al nuevo Presidene).

López Obrador va a marcar el rumbo. Los puertos, como siempre que la travesía es larga, los tiene que abrir la gente. Votar este domingo es el primer paso. Luego queda casi todo. Por fin México.

DEL RIO BRAVO A LA PATAGONIA

por Pedro Martínez Pírez

La televisión cubana, con la transmisión en vivo de los triunfos en penales de Rusia y Croacia en la Copa del Mundo, y TeleSur con la muy amplia cobertura de las elecciones en México que dieron la victoria a Andrés Manuel López Obrador, concentraron el interés este domingo de la mayoría de los cubanos.

La eliminación de España y Dinamarca del mundial de fútbol en la jornada dominical se combinó con el triunfo electoral de López Obrador, ex alcalde de Ciudad de México y líder del Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, quien ha sido calificado como un nacionalista de izquierda con clara postura antineoliberal.

Medios de prensa cubanos estiman que la victoria de López Obrador, a partir de la promesa del fundador de MORENA de acabar con la corrupción y en medio del enojo de los mexicanos con la inseguridad, podría significar un giro hacia la izquierda del país que representa la segunda economía de América Latina y el Caribe.

Con el triunfo inobjetable de López Obrador en su tercer intento de llegar a la presidencia de México, podría iniciarse en Nuestra América un proceso contrario a la restauración conservadora que últimamente venía prevaleciendo en la región.

Para Cuba, que ha mantenido siempre relaciones históricas con México desde los tiempos de José Martí, Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y Fidel Castro, es una buena noticia el triunfo de López Obrador, en la medida en que podría fortalecer el papel de Nuestra América frente a los intentos de menoscabar la soberanía e identidad de las naciones del sur, situadas del río Bravo a la Patagonia.