La nueva Revolución Mexicana

Newly elected Mexico's President Andres Manuel Lopez Obrador, running for "Juntos haremos historia" party, cheers his supporters at the Zocalo Square after winning general elections, in Mexico City, on July 1, 2018. / AFP PHOTO / ALFREDO ESTRELLA

Andres Manuel López Obrador

Los mexicanos  están de fiesta con el triunfo arrollador en las elecciones de ayer domingo del candidato a la presidencia de su `país el líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

Esta victoria electoral de AMLO- así le llaman sus compatriotas por las iniciales  de sus nombres  y apellidos al  líder  de Partido “Morena”- una organización  política moderna que tiene profundas raíces con la histórica Revolución Mexicana. Es como  si las sombras fantasmales  del Presidente Madero, de Pancho Villa y de Emiliano Zapata regresaran a la escena  actual para barrer con la corrupción, la violencia y las tantas  amenazas  interiores  y exteriores que viene sufriendo el país azteca a lo  largo de estos últimos años.

El reto para Andrés Manuel López Obrador no solo está en vencer la corrupción  y la violencia que azota a su país sino que también tendrá que enfrentar  la  hostilidad que le viene  del norte representada por la política y la retórica antimexicana del Presidente de Estados Unidos Donald Trump.

El triunfo  de López Obrador es algo así como una nueva Revolución Mexicana que  también representa  un aire alentador,  una nueva esperanza   para el resto de América Latina que sufre hoy los bandazos  de una ola derechista que intenta barrer del continente latinoamericano las conquistas sociales alcanzadas  por los pueblos  de la América nuestra.

De ahí la rabia y el odio que hoy destila la  internacional  de la derecha reaccionaria que también tiene en el Miami cubano uno de sus principales bastiones. Las Cloacas  aquí están desbordabas  de excrecencias. Es que  en México han mordido el  amargo sabor de la derrota.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.