Guerra económica contra todas las banderas

Por Hedelberto López Blanch

La guerra económica que desarrolla el magnate estadounidense Donald Trump, esta poniendo en peligro la recuperación económica mundial y la pérdida de miles de empleos a lo largo de todo el orbe.

Todo comenzó cuando firmó y enseñó en marzo pasado los documentos que imponían un arancel del 25 % sobre las importaciones estadounidenses de acero y del 10 % a las de aluminio.

Con su decisión, Washington ha creado una interrupción de gran alcance en el comercio internacional con consecuencias sustanciales para empresas y consumidores.

En el primer momento, el presidente declaró que no se le impondrían esos aranceles a México y Canadá si éstos aceptaban sus condiciones para modificar a favor de Washington, el Tratado de Libre Comercio con las Américas (TLCAN). También dijo que países aliados como los de la Unión Europea, Japón, Australia o Corea del Sur estarían en un limbo por un período de tiempo, pero a poco más de un mes dio marcha atrás y todos cayeron en el mismo saco.

Como era de esperar, la decisión ha tenido fuerte rechazo dentro y fuera de Estados Unidos y hasta la han criticado miembros de su Partido Republicano.

China respondió a esa primera medida con aumentar impuestos entre 15 % y 25 % a 128 productos estadounidenses, e inmediatamente Trump arremetió con tarifas arancelarias del 25 % contra bienes importados del gigante asiático por valor de 50 000 millones de dólares que entrarán en vigor este 6 de julio.

En la lista aparecen 1 102 productos chinos, en su mayoría, de la esfera de la robótica, la industria aeroespacial, la maquinaria industrial y el sector automotriz.

Horas después del anuncio de la Casa Blanca, el Ministerio de Comercio chino publicó una lista con 545 categorías de productos estadounidenses que, por valor de unos 34 000 millones de dólares, quedarán sujetos a aranceles del 25 % a partir de esa misma fecha.

En esta segunda ronda de tarifas que aplicará Beijing, prevista para ser introducidas en una fecha posterior, se incluye 114 categorías de productos adicionales, entre ellos, carbón, crudo, gasolina, equipos médicos y productos químicos.

El presidente Xi Jimping citado por el diario The Wall Street Journal puntualizo que “en Occidente tienen la idea de que si alguien los golpea en la mejilla izquierda ustedes ponen la otra. En nuestra cultura, nosotros lanzamos un golpe”.

En esa misma línea le siguieron otros países. La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, anunció la adopción de dos listas de aranceles de entre 10 % y 25 % para ciertos productos importados de Washington. La ministra argumentó que su país no tiene otra alternativa que adoptar acciones recíprocas, y aclaró que entraban en vigor el primero de julio.

Desde la lejana Asia, el diario The Times of India informó que el gobierno tomará represalias en respuesta a la decisión norteamericana para lo cual elevó un documento a la OMC con una lista de 30 productos a los que planea elevar las tarifas de importación.

La propuesta es la de aumentar los derechos de aduana hasta en un 50 % donde se incluyen motocicletas, algunos productos de hierro y acero, ácido bórico y lentejas. Según Nueva Delhi, las medidas de Trump sobre productos de acero y aluminio le costarán alrededor de 241 millones de dólares al país asiático, por lo que el Gobierno indio busca igualar las cuentas.

La Comisión Europea anunció hace dos semanas que impondrá, como respuesta, aranceles adicionales sobre productos de Estados Unidos por valor de 2 800 millones de euros.

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, advirtió que responderán adecuadamente pues “no nos quedaremos sentados sin hacer nada mientras nuestra industria es golpeada con medidas injustas que ponen en riesgo a miles de empleos europeos”.
La Unión Europea también ha fustigado la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, porque es un ataque económico contra la Unión ya que varias naciones como Francia y Alemania tienen grandes negocios en ese país y también porque, esa arbitraria decisión acelera el alza del precio del petróleo, que ya alcanzó los 70 dólares por barril.
Desde la llegada de Trump, Estados Unidos ha eliminado de un plumazo, todos los acuerdos de los que formaba parte y con esas medidas intenta reducir el déficit de la balanza económica que creció en 566 000 millones de dólares, de los cuales 375 200 corresponden al comercio con China; 151 400 con la Unión Europea; 71 100 con México y 68 600 con Japón.

El primer desmembramiento procedente del propio Estados Unidos lo ha iniciado la famosa productora de motos, Harley-Davidson que anunció trasladar parte de su producción fuera del país tras los aranceles impuestos por la Unión Europea y la India.

Una declaración de la compañía con sede en Milwaukee (Wisconsin) indica que, aumentar la producción internacional para aliviar la carga arancelaria de la UE no es la preferencia de la compañía, pero representa la única opción sostenible para hacer que sus motocicletas sean accesibles para los clientes y mantener un negocio viable en Europa. Harley-Davidson señaló que completará el traslado de parte de su producción en un plazo de entre nueve y 18 meses y que 40 000 personas de la UE compraron sus motocicletas en el 2017, convirtiendo a Europa en la segunda fuente de ingresos de la empresa, después de Estados Unidos. Similar situación ocurrió con el mercado indio.

Lo cierto es que el nuevo proteccionismo estadounidense esta llevando al mundo a una guerra comercial de la que muchos países y millones de personas serán las perjudicadas con el aumento constante en los precios de las mercancías. Habló para Radio Miami, Hedelberto López Blanch.