Un-dedo  Al  mejor estilo “Goebeliano” como lo hacía el Ministro de Propaganda del régimen nazi de Adolfo Hitler –valga la contradicción- buena parte  de la llamada  “prensa libre”  internacional ha pretendido cambiar   de nuevo la verdad por la mentira, tratando de convencer a la opinión  pública mundial de que el atentado terrorista  perpetrado  en Caracas  con dos drones teledirigidos cargados con poderosos explosivos , el pasado seis  de agosto contra  el Presidente  Nicolás Maduro no fue un verdadero atentado  sino otra cosa, un “montaje” fabricado  por  el  propio gobierno bolivariano con el fin de culpar falsamente  a sus opositores  nacionales  y extranjeros de un hecho criminal que debiera tener la repulsa indignada de todo el planeta civilizado.

Solo hay que leer o escuchar las informaciones lanzadas al  mundo por la mayoría  de los  medios de comunicación extranjeros sobre los hechos acaecidos  en Caracas, para entender cabalmente  como fue manipulada con pérfida intención la  noticia  sobre el intento de magnicidio contra el Presidente  bolivariano.

Todos  esos medios  de comunicación  social que se autocalifican  de “serios  y objetivos”, prensas televisión, radio y   sitios alternativos  de la Internet ,  daban la  noticia  del hecho terrorista de Caracas  anteponiendo  el  calificativo  de “supuesto”    a la palabra atentado, para sembrar así  la duda  sobre  la veracidad de lo ocurrido. Un “supuesto”  atentado equivale a decir  que es falso ese acto terrorista, con lo que  a la vez  que  se exculpa  a los autores  del  hecho  terrorista  a la par que  se  acusa  al  gobierno  venezolano de “fabricar” un atentado  para culpar del crimen  a  sus  opositores.

Otra vez la mala  prensa  se ha cogido el  dedo  con la puerta porque mas  fácil  se  atrapa  a un  mentiroso  que a  un cojo. De nuevo les falló la afirmación hitleriana  de que una mentira repetida  mil veces  sustituye  a la  verdad. Porque a la verdad, como al  sol no  se le tapa  con  un  dedo.

Les habló  para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.