descargaDurante la sesión en la cual el Parlamento cubano examinó el proyecto de Reforma Constitucional surgió una paradoja cuando un diputado se percató que, en el artículo 5 que codifica el papel rector del Partido Comunista que, según el texto, conduce a la sociedad cubana hacia: “… Los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.” Se omitía la referencia a “los avances hacia la sociedad comunista”.

Tomando en cuenta que la propuesta provenía de la Comisión Redactora, encabezada por Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista y de la cual formaban parte otros miembros del Buró Político, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel, había razones para la sorpresa.

No se trataba de una omisión, sino de una decisión meditada y defendida entre otros por Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional, también miembro del Buró Político del Partido Comunista quien, entre otros argumentos, invocó el realismo y subrayó que ello no significa una renuncia a los ideales comunistas.  

La supresión de la formulación, por ahora sin consecuencias reales inmediatas, sorprende porque nunca se aludió la pertinencia de un giro semejante y seguramente nadie creyó que pudiera ocurrir, al menos tan pronto.  De hecho, por sugerencias con mucho menos calado ideológico, los defensores de los enfoques ortodoxos han reaccionado con virulencia extrema.

Al respecto, este martes 31 de julio, invitado a un programa estelar de la televisión cubana, el destacado intelectual y periodista José Luis Toledo Sandé volvió sobre el asunto, esta vez para defender que se restituyera en el texto la referencia a la “sociedad comunista”, lo cual a su juicio es una especie de “desiderátum” del socialismo y del marxismo. Según entendí, Toledo Sandé cree que, sin la aspiración de construir el comunismo, el socialismo es un proyecto incompleto.

Aunque se puede concordar con la propuesta de la Comisión Redactora de la Reforma Constitucional que ya es un acuerdo del Parlamento nacional o asumir el criterio de Toledo Sandé y conservar como objetivo el avance hacia la sociedad comunista, lo cierto es que se trata de una interesante paradoja y de un debate que ocurre al interior de la vanguardia política cubana, el primero desde que los religiosos y homosexuales fueron admitidos en el Partido.

La definición del sistema político cubano como un “Estado Socialista de derecho” con todas las implicaciones que conlleva, entre las cuales las hay visibles, otras están latentes y algunas son impredecibles, unido a la admisión de la propiedad privada en la economía nacional, la apertura al matrimonio igualitario, la reiteración de las libertades de prensa y expresión, la admisión de la ciudadanía efectiva y la exclusión del “desiderátum” de la sociedad comunista, entre otras innovaciones, son el anuncio del calado de los procesos políticos por venir.

He ahí la evidencia de que las reformas propuestas no terminan con algunas medidas económicas, en realidad ahí comenzaron. Luego les cuento. Allá nos vemos.