Félix García, diplomático cubano ante ONU, asesinado el 11 de septiembre de 1980.

El diplomático  Félix García Rodríguez  se desempeñaba en la misión cubana de la ONU en Nueva York, y  en la mañana del 11 de septiembre de 1980 conmemoró con  combatientes chilenos de la resistencia  el séptimo aniversario del golpe de  estado contra el presidente Salvador Allende. Ese fue el último deber que cumpliría, pues resultó asesinado por la organización terrorista  Omega 7, apoyada por la Agencia Central de Inteligencia yanqui.

García Rodríguez  tenía 20 años al triunfo de la Revolución y conoció como pocos la realidad de la Cuba prerrevolucionaria y sobre todo el triste  destino que le deparaba el sistema corrupto de entonces.

Casi desde su adolescencia comenzó a formarse como dealer o especie de administrador de los juegos en el casino del Hotel Riviera, controlado por la mafia estadounidense y destinado a servir de escuela en la formación de  personal para iniciar un emporio de centros de este tipo en  la capital, gracias al apoyo del dictador Fulgencio Batista, quien fue un fiel servidor de las principales familias criminales de ese país.

Sin embargo, la primera tarea que el joven habanero cumplió después del triunfo del primero de enero de 1959 fue coadyuvar a la intervención del casino y la creación de condiciones para la erradicación de esa lacra en el país, y posteriormente trabajó en la Compañía Telefónica y en la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (Cujae).

Vistió el uniforme de miliciano y se consagró a las movilizaciones militares y productivas con su característico entusiasmo y capacidad de ganarse el aprecio de los compañeros, quienes lo bautizaron con el cariñoso mote de Félix Pechuga, por su dedicación a los ejercicios pectorales durante su juventud.

Cuando inició su carrera en el Ministerio de Relaciones Exteriores se distinguió por su dedicación al trabajo y sus condiciones
revolucionarias.

En 1978 lo seleccionaron para laborar en la Misión Permanente de Cuba ante la ONU donde atendía cuestiones administrativas. Su misión se inició en plena ofensiva terrorista contra los funcionarios y diplomáticos  e intereses cubanos por las organizaciones contrarrevolucionarias auspiciadas por el gobierno estadounidense, como ocurrió en 1976 durante el tentado con explosivos contra la sede cubana en Portugal, que les costó la vida a Adriana Corcho y  Efrén Monteagudo.

Durante la visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a la ONU en 1979, para informar de los resultados de la Conferencia de los No Alineados realizada en La Habana ese año, los terroristas intentaron fijar una bomba a su auto, lo cual fue frustrado por su sistema de protección. De regreso a la Isla, Fidel advirtió al embajador de Cuba en Naciones Unidas, en aquel entonces Raúl Roa Kourí: “Ten cuidado; la contrarrevolución no ha podido hacer nada contra mí y ahora querrán hacerlo contra ti”.

Sus palabras fueron proféticas, meses después el asesino principal de Omega 7, Pedro Remón Rodríguez, colocó una carga explosiva bajo el tanque de gasolina del representante cubano, que no acabó con su vida al desprenderse del lugar en que fue adosado.

Pero en el próximo plan el sicario tendría éxito. En horas de la tarde del 11 de septiembre de 1980,  Félix transitaba en su auto por las calles neoyorquinas para reunirse con  amigos y al detenerse en un semáforo, al estilo mafioso el también fundador de Omega 7, desde su auto le disparó con una  pistola ametralladora Mac-10 con silenciador e inclusive para asegurar su tarea se bajó del vehículo y remató al diplomático cubano, tras lo cual  tranquilamente  abandonó el lugar.

Pedro Remón llamó ese día a los medios noticiosos de Nueva York, adjudicándose la responsabilidad de la muerte en nombre de la banda Omega 7. Se había perpetrado el primer asesinato contra un representante ante la ONU desde su fundación.

Por el crimen su autor y la organización Omega 7 no fueron encausados. Solo a mediados de la década de 1980  Remón fue condenado a penas de cárcel pero poco después lo liberaron por supuestas razones de salud, a pesar de ser también responsable de  la muerte del periodista cubanoamericano y  promotor del levantamiento del bloqueo Carlos Muñiz Varela, ante su hijo de 12 años, y de Eulalio José Negrín, líder de la comunidad cubana en el exterior, partidario del diálogo con Cuba.

A pesar de las  supuestas razones de salud por las que fue liberado, Remón participó  27 años después en otras acciones terroristas y junto con el criminal Luis Posada Carriles organizó el intento de  atentado contra el  máximo líder Fidel Castro durante su visita a Panamá en el año 2000, lo que al ser anunciado personalmente por el mandatario cubano en ese país, obligó al gobierno panameño  a detener a los autores, pero por poco tiempo al ser indultados por la corrupta ex presidenta de ese país Mireya Moscoso.

La despedida mortuoria en La Habana a Félix García Rodríguez  además de hacer patente la valentía y excepcionales condiciones del compañero caído,  significó  un viril repudio de nuestro pueblo a las cobardes agresiones que durante décadas han realizado mercenarios al servicio del imperio.