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    Los otros días sonó un piñazo en un pasillo o en uno de los estudios del canal 41, América TV. Lo recibió alguien con el apellido, real o ficticio, de Águila, quien parece que de esa ave rapaz, símbolo de la gran nación estadounidense, poco ha de tener. Piñazo originado por la consabida y oportunista intolerancia política de Miami. Involucró a reguetoneros recién llegados de Cuba no para pedir asilo político o ganar cámara y algunos billeticos con inventadas barbaridades del régimen de la Isla sufridas en carne propia.

     Casualmente, en esos días, en la costa oeste de La Florida, en el Civic Center de Fort Myers, ciudad más pequeña que Miami pero con muy buenas playas y mucha tranquilidad, brilló la música del famoso grupo cubano Gente de Zona, que posee varios premios Latin Grammy. Más de cinco mil alegres espectadores abarrotaron el local y fuera quedaron  colas anhelantes que no pudieron entrar por estar el lugar de bote en bote.

    El llamado Águila aceptó el trompón como pajarito alardoso, no como quien que se la da de tipo bravo que enfrenta al gobierno cubano. Tal Águila se presenta aquí como notorio cantante opositor en Cuba, pero ni siquiera los medios de Miami transmiten sus canciones por lo malas que musicalmente han de resultar o por lo soez de sus letras. Pueden ser ambas las razones, aunque en cuestionamientos musicales no entraré, pues mi oído gallego no me permite echar ni con la más mínima elegancia el más sencillo pasillo de baile y sigo siendo adicto a Benny Moré, Tito Gómez, Elvis Presley, Olga Guillot, Orlando Vallejo, Lucho Gatica, Elena Burke, Alberto Cortez, Pacho Alonso, Glenn Miller, Juan Manuel Serrat y Jorge Negrete, entre otros artistas que no se olvidan.

    El asunto, según se informó, fue que el Águila increpó a los recién llegados por no manifestarse contra un decreto relacionado con el trabajo artístico, el cual aparece en el proyecto de la nueva Constitución que hoy el pueblo de Cuba abiertamente analiza y discute. Los cubanos le dijeron que ellos no habían venido a Miami a hacer política, sino a hacer gozar al público. El tal Águila no es a eso a lo que viene a Miami y este cronista no estaba allí y desconoce que habrá dicho que uno de los recién llegados le sopló un pizaño por la jeta, tal y como ha de decirse en buen estilo reguetonés, estilo musical que el cronista reconoce que poco le agrada.

     Lo cubanos estamos acostumbrados a que si no suenan un piñazo respondemos con dos puñetazos y se forma la piñacera. Pero el tal Águila obvió sus raíces y el espíritu de valentía, libertad y poder de esas valientes rapaces capaces de volar hasta sobre el Monte Everest y el piñazo lo dejó más tranquilo que estate quieto.

    Los recién llegados fueron expulsados de América TV. No se prestarían a los intereses por los que fueron citados para aparecer ante las cámaras. El Consejero General de ese canal y presidente de la anticubana “Fundación Inspira América” inició de inmediato una campaña para acabar todo intercambio cultural con la Isla, tomando ahora como pretexto ese piñazo nada musical que se dio en los predios donde él orienta derribar al gobierno cubano aunque jamás personalmente haya intentado hacerlo, teniendo edad y tiempo suficiente para coger un fusil y organizar un desembarco que derrocaría al gobierno, pues el pueblo cubano, según doctamente él repite, es anticastrista hasta la médula.

     Sin embargo, mientras este elegante señor, luego de ser maquillado y arreglarse el nudo de la corbata, desde detrás de la paz de una pantalla constantemente embiste contra cuanto ocurre en Cuba, miles de floridianos en Fort Myers gozaban a mares con Gente de Zona, de zona cubana de verdad, de músicos que vinieron a La Florida no a hacer política, sino a unir con alegría a dos pueblos a los que solo los separa un estrecho charco de agua de mar y muchos malévolos intereses.

    En el Civic Center todos corearon y pachanguearon sin pensar en política eso de que “quiero morir en Cuba cantando la Macarena,” aunque todos quisieran ser como Matusalén y no morir ni en Cuba, Fort Myers, Miami, ni en la Andalucía donde se originó el pegajoso ritmo de la Macarena que reguetonamente Gente de Zona adaptó sin saber que mientras sonaban con todo  éxito en un repleto y entusiasta Civic Center, en la otra costa de la península, a un Águila incapaz de levantar vuelo por su falta de arte y que bichamente trata de vivir del cuento anticubano le habían sonado un piñazo y todavía le debía estar doliendo la quijada.

      Les habló, para Radio Miami, Nicolás Pérez Delgado.