caricaturaalmagrooea Luis Almagro el impresentable  Secretario General  de la Organización de Estados Americanos, la  tristemente célebre OEA, acaba de volver  a meter la pata al declarar primero  y  desmentir  después, que su fórmula mágica para resolver  lo que  se ha dado en llamar “la crisis venezolana” es una invasión militar extranjera para derrocar por la fuerza al gobierno electo democráticamente del Presidente Nicolás Maduro.

 El  señor Almagro ahora  dice  Diego donde dijo  Digo, desmintiéndose a si mismo cuando todo mundo y su tía vio por los canales  de la  televiso internacional  cuando  este tránsfuga de la izquierda- porque fue Ministro  en el gobierno uruguayo del Presidente Mujica- reclamaba una intervención  militar en Venezuela en la que de llevarse a cabo,  utilizando  a Colombia de agente provocador, desembocaría  en una invasión al territorio venezolano  de los famosos  “marines”  norteamericanos.

A todas  luces el señor  Almagro  se  adelantó en su lectura  del  libreto que le han dado en el desempeño del cargo de  amanuense  de la OEA, al revelar  por  anticipado  el plan de invasión a Venezuela que  al  parecer todavía  no tiene el visto  bueno  del Pentágono  y  de la Casa Blanca.

Por eso no son  pocos los  gobernantes   de América Latina- nada amigos  algunos  de ellos  del  gobierno venezolano – que cansados  de las “metidas  de pata” del locuaz papagayo  Almagro,  andan desesperados buscando  la mejor manera de sacar de su cargo al incontrolable  personajillo que  de seguir  en su puesto  de Secretario General  acabará por destruir a la OEA,  un organismo que si bien no  tiene prestigo alguno, ha servido como ningún otro a los intereses de Estados Unidos  en el continente americano.

La OEA está  en un dilema. Almagro  o  ella. Me temo que los días  de  este payaso  uruguayo están contados. La patada por  el  trasero está en el aire. Así paga Roma  a sus lacayos que bien  les  sirven.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami  su director Max Lesnik.