Estados Unidos, un territorio incorporado a las corrientes civilizatorias más avanzadas como parte del Nuevo Mundo, una colonia cuya primera ciudad, San Agustín fue fundada por el gobernador de La Habana, realizó la primera revolución anticolonial, adoptó la primera Constitución, y fundó la primera democracia, no obstante, practicó la esclavitud hasta 1865. Al sublevarse contra la dominación británica, las 13 Colonias de Norteamérica se unieron para formar un solo estado.

La Guerra Civil (1861-1865) librada por diferencias internas, básicamente económicas, dividió al país, ocasionó cerca de un millón de muertos, y la pérdida de enormes riquezas. Entre sus resultados figura la adopción de las enmiendas Decimotercera (1865) que abolió la esclavitud, Decimocuarta (1866) que estableció el trato igualitario para todos los estadounidenses y permitió a ex esclavos acceder a la ciudadanía, y la Decimoquinta que les otorgó el derecho al sufragio (1869),  

El debate en torno a la esclavitud, la Guerra Civil, y la lucha por las enmiendas le costó la vida a Abrahán Lincoln, el primero de los cuatro presidentes estadounidenses asesinados por razones políticas, el segundo fue James Garfield, ultimado en 1881 por Charle Guiteau, hecho que al parecer no tuvo origen político. Le siguió William McKinley, quien, en septiembre de 1901, fue baleado por el anarquista de origen polaco León Czolgosz. El cuarto fue John F. Kennedy, asesinado en 1963 en Dallas por Lee Harvey Oswaldo, quien según la versión oficial actuó en solitario.  

Entre los años cincuenta y sesenta, los Estados Unidos fueron traumados y divididos, entre otros hechos de relevancia nacional, por el movimiento a favor de los derechos civiles, la Guerra en Vietnam, y el escándalo Watergate, que conllevó a la renuncia del presidente Richard Nixon.

Lo que nunca había ocurrido en los Estados Unidos, donde la oposición es legal e incluso se practica abiertamente el cabildeo político, es que desde dentro del gobierno, se conspire contra el presidente, y menos aún se aluda a la existencia de un “movimiento de resistencia” como acaba de trascender en virtud de un artículo anónimo recientemente publicado por el diario The New York Times.

En torno a ese artículo ha llegado a mencionarse la palabra golpe de estado, expresión que nunca antes había aparecido asociada a los Estados Unidos.

También es una novedad que The New York Times, el más importante diario de los Estados Unidos y probablemente del mundo, haya abierto sus páginas para publicar un anónimo contra el presidente de los Estados Unidos, lo cual, según Steve Bannon, ex estratega del mandatario, constituye “un ataque directo a las instituciones…”

Según algunos juristas, en este caso, para The new York Times puede tratarse no solo de proteger una fuente de información periodista, lo cual forma parte de las mejores tradiciones estadounidenses, protegida por la Primera Enmienda, sino de encubrir información respecto a una conspiración contra el presidente, lo que puede originar la intervención del Departamento de Justicia, el FBI, y el Servicio Secreto.

En Estados Unidos donde la traición esta descrita en la Constitución y “… Solamente consistirá en tomar las armas contra ellos o en unirse a sus enemigos, dándoles ayuda y facilidades…”, el autor del artículo de marras no tiene de qué preocuparse de ser enjuiciado por esa felonía extrema.

No obstante, se trata de una situación inédita y extremadamente peligrosa, no solo para Estados Unidos sino para todo el mundo, que sería profundamente impactado por una crisis política e institucional en ese país. Allá nos vemos.