Lo “Malo-bueno”  De Mr. Trump

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¿Es posible que algo pueda ser malo  y bueno a la misma vez? Sería como cuadrar el círculo o unir a Dios y al  Diablo en un mismo ser o un  parto forzado  de un “oxímoron”, una palabreja que  viene del griego antiguo y del latín romano  que hoy se utiliza  según el diccionario Wikipedia para señalar una contradicción en si misma o una paradoja de una realidad imaginada.

Digo esto después de escuchar el discurso  del  Presidente de Estados Unidos ante la Asamblea de Naciones Unidas en New York cuyas palabras nos sirven para entender mejor al Presidente  que actualmente ocupa  la Casa Blanca, que es lo  mismo que decir el  hombre que tiene a sus órdenes el  ejército más poderoso de la tierra- algo de que alardeó en su discurso en tono amenazante- y  cuyo país tiene hasta ahora la economía más fuerte del  planeta.

Aparte  de sus señalamientos hostiles contra Venezuela, Irán y otras naciones del  mundo- inclusive a  países hasta ahora amigos de  Washington-  las palabras de Mister Trump pueden considerase como una definición  de la política interna  y externa  de su gobierno según la cual renuncia  al “globalismo”  internacional  del que Estados Unidos ha sido  el  líder  desde la terminación de la II Guerra Mundial, para volver al  aislacionismo de la pre-guerra y al nacionalismo chovinista de la más rancia derecha  conservadora que el  mismo  presidente define con su slogan electoral  de “Hacer de nuevo grande  a los Estados Unidos  de América”.

No por gusto ya son  muchos los que comparan a los Estados Unidos de hoy con  la Alemania  de los años  treinta del pasado XX que llevó a  ese país europeo  a un “nacionalismo  extremista”   para imponer allí un sistema totalitario, xenófobo  racista  que tanto daño hizo con  sus crímenes  a la humanidad de entonces.

Nosotros no  llegamos en el análisis  de la situación norteamericana a tan fatales  conclusiones. Preferimos creer que se trata más de un caso  de ignorancia  histórica  del Presidente Trump  que de mala fe de su parte, aunque no exculpamos  a algunos  del  circulo intimo que  rodea al  locuaz mandatario  norteamericano  de quienes  a distancia olemos  un cierto  tufo malsano de fascismo.

Si    el Presidente de Estados Unidos  quiere que su país renuncie al papel de líder de un  mundo globalizado, que implica también  dejar de ser el “policía  del  mundo”, entonces algo de bueno tiene  el mensaje  de Mr.  Trump.  Pero si a la vez el mismo Presidente norteamericano pretende  que  todas las naciones  del  mundo sigan su ejemplo  para llevar  al  resto de los países del planeta  a  su extremismo nacionalista, mucho de malo  tiene  entonces el discurso del señor  Trump en  Naciones Unidas.

Aquí viene bien, como anillo  al dedo,  esa  rara palabreja que se  llama “Oxímoron”.   A descifrar pues  el  enigma “trumpiano”,  la  contradicción paradójica que ha lanzado al  mundo Míster Donald Trump.!Ahí  se las  dejo  de tarea!

Les habló  para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.