Un presidente de a pie

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 No deseamos cansar con excesos de  elogios ni guataquerías sobre el presidente cubano Miguel Díaz – Canel  Bermúdez, pero al pan pan y al vino vino, hay que saber hacer justicia y no pierdo la oportunidad de incluir en este comentario, algunos aspectos no acostumbrados a observar en mandatarios de muchos países incluyendo antes  al mío de origen.

   Un mandatario que se codee con el pueblo de a pie fue José  Mujica ex presidente de  Uruguay, que mostro al mundo que se puede gobernar sin estar alejado de las calles de su pueblo. Este líder sentó un precedente nunca visto y creó una forma de gobernar sin haberse graduado como erudito en el tema. Mujica fue un presidente único en su momento. En el caso de Díaz – Canel se nos ofrece la oportunidad de establecer un símil.

   La prensa lo ha señalado en espacios importantes como un hombre cuya humildad refleja el buen camino que le espera en Cuba y al el resto da Latinoamérica. En su visita a Nueva York  con motivo de su asistencia a la Asamblea General de la ONU además de la tremenda intervención ante mandatarios de muchas naciones, denunciando al imperio estadounidense en todas sus manifestaciones, acaparó atención cuando se reunió caminando por entre los invitados cubanos residentes en EEUU, al evento de encuentro que se celebró en  la Misión de Cuba en esa  institución mundial, en esa ciudad con un nutrido grupo de invitados  compatriotas que viven aquí.

   Estuvo siempre caminando sonriente y oyendo a muchos de los presentes en la sala y tomándose fotos a pedido de estos. No fue el caso de uso de una tribuna para contestar al público, fue una sesión de  conversaciones personales de a pié, cosa no visto antes en dirigentes de otros estados  ni siquiera del nuestro. Pero no fue sino en el momento de fiestear cuando se demostró ser un verdadero dirigente sencillo, cuando bailó con su esposa la pegajosa música de salsa y hasta tocó la tumbadora con arte profesional.

  Fue una verdadera lástima que la prensa estadounidense atraída por el bochornoso caso del inmoral  juez Brett Kavanaugh, que estaba en escena,  acaparara esa atención en esos momentos y la cobertura cubana se viera opacada a un segundo plano. Esto me recuerda cuando se fundó en esta ciudad por primera vez una organización de empresarios y profesionales cubanoamericanos – PECA – que tratara de ser todo lo opuesto la terrorista pero poderosa FNCA, de Mas Canosa. Ese día  de su puesta en escena  con la prensa presente, fue interrumpida con un mortal accidente en un cruce ferroviario local donde perdieron la vida varas personas y provocó hasta un incendio. Muchos de los miembros de los medios, se marcharon a cubrir el otro hecho del día, por su sensacionalismo en  la prensa amarilla. Aquí impera el sensacionalismo no la verdadera noticia.

   Les habló, Roberto Solís Ávila.