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Por su perfil, amplitud y espectaculares repercusiones mediáticas, internas y externas, la visita del flamante presidente cubano Miguel Díaz-Canel a Estados Unidos, recuerda la realizada en abril de 1959 por Fidel Castro. Entre las analogías figuran que ninguno de los dos fue oficialmente invitado. Ahora, como entonces lo hiciera el presidente Eisenhower, Trump se mostró descortés.

Entre las diferencias, figura que Fidel dio varias conferencias de prensa, compareció ante un programa de la cadena de televisión NBC y tuvo cinco accesos a los círculos oficiales, oportunidades de la cual el actual mandatario no ha disfrutado y, como entonces lo hizo, Raúl Castro, no voló a Norteamérica para hacer precisiones. Tampoco Díaz-Canel viajó en tren como lo hizo Fidel.

fidel-678x381El 15 abril de 1959, partiendo de La Habana, invitado por la Asociación Americana de Editores de Periódicos, Fidel Castro desembarcó en Washington. Era la cuarta vez que pisaba territorio estadounidense. Las anteriores fueron en 1948 cuando en luna de miel, viajó a Miami y Nueva York, ocasión en la cual adquirió un auto de segunda mano, regalo de su padre. Al timón del Lincoln Continental de 1947, condujo de regresó de la “Gran Manzana” a Miami donde, con el auto, en el ferry embarcó a Cuba.     

Aunque existen referencias de una visita a Miami en 1949, la cual no he podido confirmar, en 1955, desde México, Fidel volvió a Estados Unidos en viaje dedicado a la recaudación de fondos para para el futuro desembarco del Granma. En esa oportunidad habló en el Flagler Theater. En otra ocasión, en calidad de indocumentado, es decir sin visa, viajó hasta la ciudad de MacAllen Texas, según se afirma cruzando a nado el Río Grande, donde se entrevistó con el ex presidente Carlos Prio.

f6b801edb52a27b4bcec28125dc8d2eeA diferencia de Díaz-Canel, en su viaje en 1959, Fidel tuvo cinco contactos oficiales: con Christian Herter, secretario de estado interino que excusó al titular de la cartera John Foster Dulles, quien se encontraba gravemente enfermo, con el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, fue recibido por el alcalde de Nueva York y estuvo en casa del gobernador de Nueva Jersey, el día 19 se entrevistó con el vicepresidente Richard Nixon en el Capitolio, no en la Casa Blanca.

Como hizo ahora Díaz-Canel, Fidel procuró el mayor número de contactos con sectores sociales y personalidades. Con ese fin estuvo en las universidades de Princeton y Harvard e intercambió con estudiantes del Clayton High School y habló ante la Sociedad Americana de Editores de Periódicos. Las mujeres lo invitaron a la Sociedad Femenina de Abogados, participó de un mitin en el Parque Central y se encontró con Bobby Maduro, empresario del deporte profesional, con quien trató sobre la crisis económica que padecía el equipo beisbolero Cuban Sugar Kings.

diaz-canel-puntoceroEspecial trascendencia tiene la visita de Díaz-Canel al sitio donde estuvieron las Torres Gemelas que el 9 / 11 de 2001 fueron objeto del más brutal atentado terrorista de todos los tiempos. Ante el estremecedor hecho, Fidel Castro ofreció a Estados Unidos toda la colaboración necesaria, incluso el acceso expedito a los aeropuertos cubanos a decenas de aviones norteamericanos que se encontraban en el aire.

En dramáticas circunstancias, con la altura de estadista que lo caracterizó, Fidel no se detuvo a considerar que el gobierno que era atacado, mantenía a Cuba en la lista de países que apoyaban el terrorismo. Esa capacidad de soslayar lo coyuntural y accesorio y rescatar las esencias, guió los pasos del nuevo presidente que, en gesto respetuoso y solidario, acudió a homenajear las víctimas y a condenar a los autores.

Ello fue posible porque también Raúl pasó por encima de la hostilidad y el bloqueo para avanzar en la normalización de las relaciones entre ambos países. Se trata de lecciones que es preciso incorporar a la cultura política revolucionaria y de evidencias de que el pragmatismo no desmiente a la firmeza. La exitosa visita del presidente de Cuba a Estados Unidos y su feliz desempeño tendrán repercusiones positivas y duraderas.

Es extraordinariamente provechoso que el nuevo líder cubano haya descubierto la América amable y culta, y que los Estados Unidos hayan visualizado el rostro de la Cuba de hoy lista, como subrayó el presidente, para acercamientos que hablen de paz, comercio, cultura y amistad. La nueva era sigue, ahora con un nuevo impulso. Allá nos vemos.