5b9a74838c66a (1) Dos fantasmas del pasado

    Vuelve  a tener vigencia como en los años veinte y treinta  del pasado siglo XX, el  odioso  espectro    del nazi-fascismo cuya sombra tenebrosa ya está presente en muchos países   del mundo de hoy,  cuyas democracias liberales por sus contradicciones  intrínsecas y abandono de ciertos valores  y promesas,  han abierto  las puertas y condiciones para que reaparezcan  las banderas extremistas  de Hitler  y Mussolini.

En Brasil las elecciones  del  pasado domingo demuestran bien claro, que como ya antes ocurrió  en Estados Unidos  que un candidato presidencial  de posiciones  extremistas   de derecha pueden ganar el  poder  a través  de las urnas apelando a los sentimientos mas aberrantes de sectores  de la población que se sienten marginados  y frustrados por  un sistema político capitalista salvaje incapaz  de satisfacer sus aspiraciones  de vida.

Hitler y Mussolini no llegaron  al poder en Alemania  e Italia solo con el apoyo de los grandes capitales de sus respectivos países  de aquella  época, sino que contaron  de manera decisiva  con el respaldo  de obreros y sectores marginados  de la población que vieron en el nazi-fascismo una esperanza cierta  para su futuro y el de su naciones amenazadas  – según ellos- por una ola  de izquierda social que representaba el  comunismo.

Según  Adolfo  Hitler  había que hacer de nuevo  grande a Alemania mientras Mussolini evocaba por  su parte el regreso  a las glorias  de la  Roma   Imperial. El  problema  no eran Hitler  o  Mussolini sino el apoyo que ellos  habían ganado  de parte  de amplios  sectores  de sus pueblos, que  si bien eran solo al  principio  poco más  del  treinta por ciento  del  electorado,  una vez ya en el control  del  gobierno, con la demagogia  populista  de sus líderes,  lograron  alcanzar  el  respaldo mayoritario  de los  otros para terminar llevando a sus naciones al  desastre de la II Guerra Mundial.

Ejemplos  sobran en el mundo de hoy. El último  es el  tal  Bolsonaro de Brasil que bien pudiera  ganar  la  presidencia  en las próximas elecciones de segunda vuelta.

La llamada “Democracia Liberal”   de estos tiempos ha demostrado su incapacidad para  contener la  ola  de extremismo de derecha que amenaza  al  mundo. Por miedo al  socialismo  esas llamadas “Democracias”  podrían ser  devoradas  por  el odioso  fascismo disfrazado  de “inofensivo” nacionalismo  populista.

Dice un viejo refrán que el  hombre es el único animal que tropieza  dos veces con la misma piedra. Tenemos al  fantasma  de Adolfo Hitler ante nosotros y lo peor  del caso  es que  son pocos  los  que le reconocen. Así  de grave es la cosa.

Y hasta la  próxima entrega  de El  Duende que con  mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.