28124393 Muchas veces en nuestra historia de asuntos relacionado con elecciones y con  el sistema estadounidense de votación popular para elegir candidato, nos enfrentamos a disyuntivas muy variadas, pero sobre todo a campañas electoreras sucias donde en lugar de proyecciones sobre soluciones a favor de esos mismos electores, la lucha por las posiciones se basan en ataques entre los candidatos, dejando poca o ninguna información a los votantes.

   El mayor pesar es que los mismos candidatos con el ángel de la guardia a su favor, son también parte de ese torbellino electorero. Muchas veces para enterarnos de quién es quién, seguimos las presentaciones ante la prensa, o en anuncios políticos de todas las plataformas presentadas por estos, pero con dolor y lastima también, comprobamos que hay muy poco para decidir nuestro voto. Nos parece hasta mentira que la situación haya llegado a extremos de invadir los territorios de a quienes consideramos el elemento correcto para el cargo, donde solo los insultos y los ataques prevalecen por encima de anuncios de soluciones a problemas que nos atañen a  todos.

   Estas elecciones de medio término son como otras ocasiones han sido, muy importantes debido a que está en juego el poder de las cámaras de Representantes y el Senado, cuyas mayorías decidirán el futuro del comportamiento de la sociedad de uno a otro extremo. Por un lado tenemos las tendencias “trumpistas” contra el uso de la razón y la lógica enfrentadas a otras preferencias que concuerdan con los partidistas demócratas.

   Los cargos a ocupar son tan variados como si se tratara de un juego donde se conoce muy poco o nada de los contrincantes. Estaba leyendo una propaganda escrita con fotos y todo que me llegó a la casa, donde aparecen  los “demócratas” con risas de oreja a oreja, desde Neson, Gillum, King, Shaw, Ring, Fried. Bucarsel-Powell y Haden, para una lista de cargos a ocupar, donde podemos encontrar desde al Gobernador y su vice y un  Senador Federal como cargos electivos hasta posiciones que nos sorprenden que sean objeto de resultados electorales, como por ejemplo, el de Fiscal General, que debiera ser nombrado por la Corte Suprema del Estado y no por votos populares, pues pocos los conocen, así como el Jefe de Asuntos Financieros y el Comisionado de Agricultura, etc. -´pero al menos al parecer son  los menos malos de la película. Todos apoyados por la militancia demócrata, pero jamás por votantes que ignoran quiénes son estos personajes. También acompañan a esta lista un par de otros que si son de la tradicional elección popular, Representantes a la Cámara. Todos como haciendo propaganda para una pasta dental con sus cuidadas dentaduras afuera. Claro que siguiendo la corriente de que  “La mujer del Cesar no solo debe ser honrada sino parecerlo”, la presencia personal debe siempre ser favorable e  impactante a la hora de valorar la estética. Una persona muy fea y desaliñada, jamás podrá aspirar con  buenos resultados.

   Pero son tantos y variados los  ataques que el elector simple, puede ser influenciado fácilmente por el sensacionalismo de ese eterno debate electorero. Sobre todo para las posiciones que ni siquiera se conocen que existen.

   En resumidas cuentas, todos están bajo la lupa del electorado y por ello habría que votar para las posiciones a elegir. Buscando información por otros lugares que no sean precisamente las de los anuncios políticos pagados, por aquello de “el que paga manda…” y los interesas especiales que abonan el terreno electorero. Podrían disminuir sus influencias. Quizás sea esto un imposible pero ahí se los dejo…

   Les habló, Roberto Solís Ávila