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      El Pasado que domina el presente        

Se dice que la política es el arte de lo posible. Dicho esto cuando se trata de honorables personeros de la vida pública los que se disputan la victoria en el  ajedrez del escenario nacional  de un país o en el más complicado tablero  de la diplomacia internacional.

Pero lo cierto es que por cada político honrado hay más  de  mil trúhanes que siguen la divisa de los piratas del siglo XVI dispuestos  a todo – al robo a mano armada y hasta el más deleznable crimen- con tal de lograr sus malsanos  objetivos.

La mentira, la  trampa, el engaño y hasta acciones  de “bandera falsa” para culpar  a sus adversarios de ser autores de actos recriminables que manchan el  nombre  de quienes  aparecen como sus autores, son prácticas muy comunes en el mundo de  la política sucia a la que hacemos  referencia.

En la política nacional  de cada país el dinero corruptor  es el gran instrumento que determina  y dice la última palabra sobre quienes han  de gobernar  las naciones que se titulan “democracias”. Por cada Mujica como el expresidente uruguayo hay mil bandidos como un Peña Nieto mexicano, dicho  esto para no citar a militares golpistas que han interrumpido el ritmo constitucional de sus países para saquear el tesoro de sus naciones  en nombre de lo que les ha servido  de pretexto, la  “Ley y el orden”.

En nuestro continente americano y en Europa también, estamos viviendo tiempos confusos  y difíciles en los que los pueblos, decepcionados  de los  políticos  tradicionales  y de  la “política sucia”,  miran a tientas el negro horizonte que tienen delante fijando su vista en las promesas  fabulosas  y falsas de personajes al estilo del Republicano  Donald Trump  en Estados Unidos o el brasileño Bolsonaro en  Brasil, respuestas engañosas que no pasan  de ser rutilantes pompas  de jabón, que más que remedios  o soluciones  a los  males presentes, no son otra cosa que frágiles globitos de aire fino prestos a estallar estrepitosamente- por la fuerza  de la  realidad-  más temprano que tarde.

Vivimos en tiempos  revueltos  de “política sucia”. Y a grandes males,  grandes y radicales remedios. ¿Pero quién le pone  el  cascabel  al gato?

 Les habló  para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.