Acabamos de pasar toda la vorágine que trae consigo un periodo electorero en este país, desde las más altas esferas de la vida pública, exceptuando la presidencia,  hasta el comisionado de una pequeña barriada. Cuando se habla de votar para elegir a cualquiera de los miles de aspirantes que tenemos en esta nación, sabemos a qué nos enfrentamos. Toda una historia repetitiva con más o menos cambios cosméticos, así son todos los periodos electoreros.

   Los resultados son casi siempre los esperados, poca asitencia a las hurnas  salvo algunas excepciones, siempre las hay, de apretados desenlaces entre uno y otro candidato, como es el caso como ejemplo entre los aspirantes al Senado Federal, el demócrata Bill Nelson y el republicano Rick Scott, ambos por Florida. Esto nos toca de cerca.   Como la diferencias de menos de la mitad de un porciento (0.5 % ) el reconteo manual se impone. Veremos qué pasará entonces.

   Todo esto nos trae los dolorosos de aquellas elecciones del año 2,000 donde la presidencia del país se entrega por decisión de la Corte Suprema y no como resultado de las elecciones, imponiéndonos al ultra derechista George W. Bush. Donde y cuando aquellos vientos trajeron tempestades y aquellas aguas mucho lodo. También influyó la cobardía política del aspirante demócrata, Al Gore, rindiéndose a las marañas que hicieron los expertos cubiches del Sur de Florida. Por cierto que de recontarse las boletas de estos candidatos de hoy día, podría tardar un par de semanas y alargar  el resultado final.

   Tenemos como para variar, como dicen los cubanos, Gillum y DeSantis, ambos por la gobernación de Florida, tuvieron una pequeña diferencia también de solo un 0.6 % o sea porque no llegó a  menos  de la mitad de un porciento y por ello no se le da la oportunidad de recontar las boletas.

   También y para no seguirlos cansando con este comentario, la demócrata  Debbie Mucarsel-Powel, obtuvo una ligera diferencia contra el incumbente republicano rabioso Carlos Curbelo, pero como solo fue del 0.8 % no amerita un recuento. De todas formas el niño bitongo de los republicanos abandona su tan dañina y anticubana posición.

   Por otra parte precisamente cuando ya iban pasando las horas de la locura electorera, ocurre un hecho de horror aunque  muy común en esta nación llena de violencia. Un tirador solo hace fuego 30 veces contra una multitud de personas en un bar en el estado de California, matando a doce personas y dejando unas diez heridas. Otra más de las aventuras suicidas de personas con armamento adquiridos legalmente en las armerías de este país  de los muertos por matanzas públicas, el más abominable del mundo en  esa   epidemia de muerte.

Un nuevo tiroteo masivo ha sacudido durante la madrugada de este jueves Estados Unidos. Un hombre armado irrumpió en un club nocturno en Thousand Oaks, a las afueras de Los Ángeles (California), donde se celebraba una fiesta para universitarios, y mató a al menos 12 personas y causó una veintena de heridos, según la CNN. Entre las víctimas mortales figura el sheriff adjunto que se enfrentó al agresor en el local. El autor de la masacre también fue hallado muerto en el interior del local. Esta matanza se produce tan solo dos semanas después de que un ultra acabara con la vida de 11 personas en una sinagoga de Pittsburgh (Pensilvania).

   Este hecho sucede como para advertencia y vigencia  de los criminales que dicen “Hey…  aquí estoy y sigo  haciendo de las mías…”

   Les habló, Roberto Solís Ávila