¿Por qué Bolsonaro en  Brasil? La misma pregunta pudiera  hacerse en cuanto a Donald Trump  en Estados Unidos o sobre el  indiscutible auge   de los movimientos de extrema derecha en muchos de los   países que rigen sus destinos a través  del tan ponderado sistema  de la llamada “Democracia Representativa”.

No puede haber para una  situación compleja-  y la  del  mundo de hoy lo  es-  una simple respuesta  única, aunque siempre hay alguna razón que pesa sobre  todas las  demás.

En mi opinión  el caso brasileño se trata de la frustración  de  las grandes mayorías populares sobre  un  sistema político   cuyos defensores  dicen que  a través  de él se pueden   resolver  los problemas de las naciones  y los pueblos por medio  de elecciones  periódicas cada cuatro  años, cuando en realidad  se vota, se vota  y s vuelve  a votar  y  siguen en pie  la miseria, la desigualdad económica con  ricos más  ricos  y pobres cada vez más pobres, con  la discriminación injusta  a las minorías  y una injusticia social  rampante.

Es esta una situación desesperada que lleva  a los  pueblos por  el  camino equivocado  de un extremismo  de  derecha “facistoide”, que en la mayoría  de los  casos encabeza  un demagogo  oportunista al estilo  de un  nuevo  Adolfo Hitler, como el que surgió en la Alemania  de  los  años  treinta del  siglo  pasado,  en  una república  en crisis que  buscaba  soluciones  a través  de la “Democracia Representativa” pero que  en la que  el engaño  a las grandes mayorías populares  era  la única  repuesta  de aquel  corrupto sistema  político  agotado ya  de todas  sus posibilidades.

Los  pueblos  y las naciones son obra  de los  hombres y como los seres  humanos, muchos  de ellos  apelan  desesperadamente   al suicidio  cuando no  encuentran  soluciones a  sus desgracias. Eso en Brasil  es  Bolsonaro. Pero como dice un  popular  refrán, “nadie escarmienta  en  cabeza ajena.

Les habló  para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.