Los cuartos jueves  del mes de noviembre de cada año en Estados Unidos  se celebra  la festividad de “Thanksgiven Day”, el “Día  de Acción  de Gracias”,  una fecha que según  se narra en la historia oficial  de la nación norteña, los primeros colonizadores que arribaron de la vieja  Europa a  las tierras de lo que se  llamaría después  “Nueva Inglaterra”,  celebraron con una simbólica  cena  la primera cosecha que habrían obtenido con todo éxito en el  nuevo territorio  en que ahora  habitaban, no sin la ayuda generosa que les habían prestado   los  habitantes aborígenes de Norteamérica a quienes ellos llamaron “Indios”.

Los “Peregrinos”- fundadores  de las trece colonias que después serían los  Estados Unidos  de América”-  cazaron  y mataron pavos silvestres  para una gran cena que celebrarían en paz y armonía fraternal, en mesa compartida  con los  amistosos  “indios” de la  comarca.

Las feraces tierras del norte  del  nuevo continente eran todas de los “indios”  americanos, siendo los tales “Peregrinos” unos meros  invasores de un territorio que no era suyo, si se juzga el  caso  con verdadera  justicia  humana  o divina.

De la  paz entre los  “Peregrinos”  y los Indios”  se pasó  a la guerra de los invasores contra  los invadidos, y de cazar y matar pavos silvestres, los primeros  pasaron a cazar  y a matar a los  segundos, hasta  llegar,  casi a  su total exterminio, encerrando  en “Reservaciones” – así llamaron  a los  campos  de concentración de la época-a los  pocos miles  de “Indios “que quedaron vivos  de aquel holocausto  americano  que  solo sería  superado después  por  el perpetrado por los  nazis  contra  los  judíos. Desde entonces existe el  racismo en estas tierras  de América.

En estos  días estamos  de fiesta.  Se  Celebra  la  cena  de “Acción  de Gracias” solo  teniendo  en la  buena memoria  a  los  invasores “Peregrinos” mientras que son pocos  los que  recuerdan  la  tragedia de los “Indios”  invadidos.

 Pero si hay que brindar se brinda,  pero levantando la copa por las víctimas  y no por  sus victimarios.

Lo que le pasó al  pavo del cuento   es otra historia.  Lo mataron por  “Guanajo”.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.