En cada ocasión en que ocurren hechos de alguna importancia en cualquier lugar, debe destacarse de forma y tiempo adecuados a cada caso. Yo, como cubano legitimo, nunca desertor ni agente extranjero, me siento con el deber pero también el derecho  de mantener este compromiso de compartir día a día, los puntos de vistas que me hacen tan cubano como el que más, aunque no se complazcan determinadas opiniones por no caer en la letanía de los bautizados “intereses especiales”.

   Un buen amigo, me sugirió el tema, que por cierto ya lo tenía en mente, de tratar de conversar algo referente al reciente fallecimiento de un ex presidente de Estados Unidos de Norte América, en este caso de George H.W. Bush.

   Independientemente de que rara vez coincidí en aprobar sus ejecuciones como primer mandatario del país más poderoso del mundo, no es menos cierto de que su trayectoria es de obligado comentario sobre todo ahora en tiempos de sus funerales.

   Este ex presidente número 41 en la historia estadounidense, fue bien educado en centros de estudios de prestigiosa educación – Universidad de Yale es uno de esos ejemplos –  esto independientemente que se lo pudieran pagar, su educación y cultura se enriqueció y respaldó siempre  en gran manera. Desde la edad de 18 años vistió el uniforme de la Marina de Guerra, donde y cuando participó en 58 misiones de guerra aérea, siendo derribado en medio del mar de donde fue rescatado a tiempo.

   Fue Representante en la Cámara Baja; estuvo a cargo de la Misión de EEUU  ente la ONU. Jefe del Comité Nacional Republicano cuando el escándalo “Watergate” que obligó a renunciar Nixon, entonces presidente del país.. También fue  jefe supremo de la temible CIA. Pierde la elección presidencial contra el demócrata Bill Clinton en 1992. Le toma la vergonzosa  tarea  de invadir Panamá, bombardeando la capital y ocasionando más de 3,000 muertes civiles para detener a un solo hombre fuerte de esa nación, Manuel  Antonio  Noriega y traerlo arrestado a  Estados Unidos.

   En cuanto a los cubanos, le debemos haber sufrido el endurecimiento del Bloqueo a la isla con la puesta en marcha de Plan Torrycelly, Trató de involucrar a Cuba como nación en el Tráfico de Drogas además de el entonces vicepresidente Bush en época de Reagan, decía que conocía de este contrabando y su oficina lo supervisaba.

   El agente de la CIA Félix Rodríguez, uno de sus  jefes de  operación en el terreno, quien participa en la aprensión y posterior asesinato del Guerrillero Heróíco Che Guevara en Bolivia, quien había sido el coordinador de la fuga de Luis Posada Carriles y su incorporación a la secreta operación. Según salió a relucir en una investigación realizada por un comité organizado por el senador John Kerry, Rodríguez, durante todo este tiempo, “hablaba casi a diario” con la oficina del entonces vicepresidente Bush, desde la Base Aérea de Ilopango.

   Son muchas cosas en la figura legendaria hoy de George H.W Bush, habría que destacar, pero sin lugar a dudas se le puede considerar entre otros de su igual, con un caballero de la diplomacia americana.

   Al ex presidente George H. W. Bush, le sobreviven seis hijos e hijas, George, Jeb, Paulina, Dorothy, Naily y Marvin.

   Habrá realizado muchas cosas buenas como cuando aviador de guerra, Representante en la Cámara Baja, Vicepresidente con Reagan y como ex Presidente emérito del país, no lo niego. Para los estadounidenses que en mayoría le respaldaron en sus momentos y hoy se duelen de su fallecimiento, es justo decir que se trató de un elegante y capaz diplomático de su país para el mundo de esa época. Pero como dije al principio, este hombre de la política deja un espacio en la historia americana del cual hay que escribir y hablar.

   Les habló, Roberto Solís Ávila