El nuevo presidente de México Manuel López Obrador quiere de una vez por todas acabar en su país con la corrupción política y la inmoralidad administrativa  que ha venido socavando por  muchos años los cimientos de la vida pública en el país azteca.

Su prédica moral me recuerda de mis tiempos juveniles en la “Cuba de ayer”  allá  por  los años cincuenta del  pasado siglo XX  de cuando el líder  del “Partido del Pueblo Cubano”- Eduardo Chibás desde su tribuna radial de la emisora CMQ  pronunciaba con indignación su grito cívico de  “Vergüenza contra dinero”  y a barrer  con los  ladrones, levantando esas consignas  como preámbulo moderado a la revolución moral que la nación cubana reclamaba como último aldabonazo en una república que se hundía  en el pantano de la más deleznable inmoralidad política gobernada entonces  por los grandes bandidos  de la  época.

Eduardo Chibas.

 Pero la predica cívica de Chibás no caló lo suficientemente hondo para despertar la conciencia ética de los cubanos  de la época. Su dramático suicidio ante los micrófonos de la emisora CMQ cerró todo un ciclo de la historia  de Cuba,  con un odiado  dictador  Batista  primero, para abrir el  camino después  a  una Revolución más radical que es lo que  sucede ineluctablemente  cuando la predica pacifica de una  regeneración  moral   de las costumbres públicas  de una república no logra sus objetivos. Ese sería el caso  de Manuel López Obrador en el México  de  hoy,  de fracasar  él en su intento moderado por llevar adelante la revolución  cívica  que reclama hoy  el pueblo mexicano.

¡Vergüenza contra Dinero! Es el grito  de los mexicanos de hoy. López Obrador es un moderado  ante lo que vendría después de fracasar él en sus empeños moralizadores. No hay que olvidar  que fueron los mexicanos los que protagonizaron la primera revolución  social  del siglo XX.  Zapata y Pancho Villa están en la conciencia y el  ADN del  pueblo mexicano. Lecciones nos da la historia. Y  para México la de  Cuba es una  de ellas.

Les habló para Replica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.