Antonio “Tony” Llansó.  Cuando se hable de LLansó, hay que recordar irremediablemente al Maestro de todos los cubanos, José Martí, cuando afirmaba que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber, y ese es el mismo hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana”.   
   Por esa máxima vivió Tony, hasta que las fuerzas del cuerpo se impusieron a las del espíritu, y murió, como los verdaderos patriotas.

   Antonio, René, Gerardo, Ramón y Fernando, nuestros siempre Cinco Héroes Cubanos, hoy y siempre nos recuerdan y  respaldarán la existencia de un compañero, hermano, camarada y  amigo que es real y justo  decir sobre Antonio “Tony” Llansó,   un hombre en toda su talla que logró subir hasta el escalón más alto de la especie humana, cuando después de después de convertirse en hombre completo, se graduó de revolucionario integro.  ¡¿ Qué mejor fecha para honrar a nuestros martires de las Guerras de Independiancia que la caida en pleno combate del General Antonio Maceo y nuestro hermano Tony Llansó.

  Creí mi obligación hacer en esta misma hora en que nos dejó para siempre en su cuerpo, aunque no en su alma, nuestro querido y muy bien  amado Tony, en la tierra que tanto amó y luchó  y donde decidió ir a descansar para siempre de una cruel enfermedad.. Allá en el año 2010,  hace hoy una década después de decidir ir a despedirse  de sus allegados y amigos en la patria, aunque llevando  la estela de sus inolvidables hermanos de la Alianza Martiana de Miami, que le siguieron espiritualmente en este trayecto tan triste y tan largo hacia su final. Sus restos descansan desde antonces enel Pabellón de los Emigrados patrotas,  en el Cementario Colón en La Habana.

   A Tony le conocí en momentos en que realizaban  tareas de acercamiento entre la emigración y su nación allá por el año 1990 cuando se preparaban los encuentros con su patria la de  Martí y Maceo, por un grupo de cubanos dignos. Para entonces se permitía regresar a la isla a pequeños grupos de los llamados ”marielitos”  a compartir con sus familiares después de diez años de negación para estos encuentros, Tony trabajó duro para lograr esos objetivos.

   Entonces por razones de esas fechas Tony ya se comprometía a ser miembro y después directivo de la prestigiosa Brigada Antonio Maceo de Miami. Desde esas tareas coincidimos en varios esfuerzos que acometeríamos juntos, cuando yo presidia otro grupo de compatriotas en estas luchas desde la emigración, como simples soldaos de Cuba en épocas Martí y Maceo  en el siglo XXVIII.

   Ambos estábamos involucrados con los Pastores por la Paz en el envió de avituallamientos muy necesitados por los cubanos de la isla. Recuerdo la primera guagüita  escolar amarilla, donada a Cuba, que fue retenida por los americanos en la frontera de Laredo, por más de tres semanas, impidiendo su paso por allí. Actuamos  junto al Reverendo Lucius Walker, Líder de Pastores Por la Paz, quien estuvo en huega en el omnibus junto a más de dos docenas de cubanos, dentro. Tony y nosotros nos enfrascamos en usa batalla cívica y pacífica, hasta que finalmente el servicio de Emigración yanqui permitió que el ómnibus, cargado de necesarios equipos, como computadoras, etc., pasara la frontera y abrió en camino para que de la misma forma pasaran más tarde muchas otras, que se destinarían en Cuba a brindar servicios a ancianos y desvalidos,  todas  producto de donaciones de estadounidenses identificados con la causa Cubana. Para esa época los miembros de  nuestra organización “PECA”, se unía a estos esfuerzos junto a Tony.

   El tiempo corre y Tony se vincula estrechamente con la norteamericana  Gloria La Riva, Coordinadora del Grupo Nacional de Estados Unidos por la libertad de los Cinco Héroes Cubanos presos injustamente en ergástulas de esta nación. Estos compañeros sintieron constantemente ese amor que Tony le brindaba a su causa de  libertad. Y también buscaba la oportunidad de brindar especial atención, junto a otros compañeros,   a los familiares que de Los Cinco, que venían de paso desde la isla a visitarlos en las lejanas y separadas cárceles yanquis.

   Tony fue un incansable organizador y peregrinador de manifestaciones y actos que continuamente se realizaban en esta ciudad y en otras , por los derechos de los cubanos a viajar a la isla, cuando  estaba prohibido hacerlo, además de las actividades que se realizaban siempre al unísuno contra el Bloqueo contra los cubanos.

   Ese era Tony, un legítimo cubano, muy digno ejemplo a seguir de revolucionarios criollos en el exterior, quien aunaba voluntades y  allanaba las posibles  diferencia entre algunos. Desde fuera y si aprendemos más de esa tarea dignamente ejercida por nuestro Tony, podremos siempre estar  comprometidos con nuestra patria de la manera más orgullosa y digna.

   Les habló, Roberto Solís Ávila