Tal pareciera que los Partidos  y  movimientos de ideología conservadora en todo el  mundo, desde Europa pasando por  el continente americano- Cuba incluida con sus  llamados “Disidentes” – están camino de  su suicidio político al unir su suerte con una extrema derecha radical de connotaciones fascistoides en un intento trasnochado por imponer en el planeta  un nuevo orden mundial como el que  en un  momento negro de la historia  lo  intentó Adolfo Hitler con sus hordas nazis del mal  llamado “nacional-socialismo”.

Claro que no es lo mismo, pero nada más parecido  al fascismo que esos movimientos  de extrema derecha que en nombre de  un falso patriotismo levantan consignas racistas  y pretenden erigir muros  de contención para esconder  no otra cosa  que el fracaso del capitalismo salvaje que le han impuesto a los países pobres del mundo subdesarrollado, naciones indefensas   que han explotado por  muchos  años a lo largo de la historia.

Se suicida el  Partido Republicano  de Estados Unidos y la derecha de cubana, como  se  suicidan los conservadores europeos que pactan con los neo fascistas  con tal  de alcanzar una cuota de poder, o los brasileños que unen su suerte al  tal  Bolsonaro,  que de  abnegado patriota “carioca”  tiene menos que una vulgar prostituta  de una monja de convento.

Los que tienen que tener más preocupación y los  ojos bien abiertos son los judíos de todas partes   del planeta, porque  cuando el  Primer Ministro  Sionista  de Israel Benjamín  Netanyahu aplaude el  “Trumpismo” o le envía  saludos  de  amistad  al  despreciable  y  racista  Presidente  de Filipinas  Rodrigo Duterte o al fascista  Jair  Bolsonaro brasileño, le está  haciendo  un flaco servicio al  pueblo judío, porque del  nacionalismo extremista  de estos connotados racistas,  al  criminal nacionalsocialismo y las  cámaras  de gas de  Adolfo Hitler  solo hay un  paso.

Si la derecha del  mundo   de hoy  quiere suicidarse políticamente  al unirse al  fantasma  del  fascismo que recorre el planeta  mucho mejor para todos los pueblos.  Viene bien el  refrán que dice que el que por  su gusto  muere,  la muerte le sabe a gloria.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami su director  Max Lesnik.