Ninguno es cubano

Cuando recorro el dial  de la radio o la televisión local en español  de Miami   es que me doy cuenta de que el llamado “exilio cubano” se ha quedado huérfano de genuinas voces  cubanas, puesto que con la excepción del  nonagenario  locutor Pérez Roura, los otros que salen al aire tomando  el tema de Cuba- como negocio muy  bien remunerado con los anuncios publicitarios  de las clínica  de salud para personas  de la tercera edad- ninguno de estos vocerillos  de una  mala  causa es cubano o tiene que ver con el pueblo de la vecina isla  del Caribe.

El Canal Cloaca América TV  del que es propietario  un español de baja estofa- tiene  a  un petimetre   uruguayo en el horario estelar  de las 8 de la  noche haciendo de Cuba trizas, para complacer así a una audiencia cada vez más menguada como lo demuestra  el  bajo rating de ese programa  televisivo. “Alucinante”  para decirlo con la «palabrita» que tanto repite  este papagayo uruguayo.

En el  otro Canal  de la televisión cloaca  de Miami ,  La Mega TV-  que ya   ni pega ni paga-  están el  dominicano del “Tibor sin Haza” a las 8 de la noche  y  a las nueve, el peruano “Jaimito” que en vez de  hablar ambos   de los  graves problemas  que aquejan  a sus   respetivos  países,  donde  las lacras sociales desbordan de pestilencias  con el beneplácito de malos  gobiernos , los dos, sin el debido recato dedican sus programas televisivos a ver la paja en el  ojo ajeno y no en los suyos, como reclaman sus miles  de dominacanos y peruanos que también  viven en el sur de La Florida y que  no tienen voces  que los defiendan o les informen en lo que ocurre  en esas naciones hermanas.

Nada tienen que ver con Cuba el  “petimetre” uruguayo, ni el  “Tibor” dominicano ni el peruano “Jaimito”  como no sea que los tres viven muy  bien haciendo el papel  de “patriotas cubanos” en el teatro bufo de la picaresca criolla  del  Miami revuelto que los desprecia por farsantes y vividores. “Ojo con el  Vice” se dice    en política  con sospecha. Pero también  ojo,  mucho  ojo con esas “voces” que son  peores  que los  vices. Digo  yo.

Y hasta la próxima entrega  de El  Duende que con m i gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.